Adictos al café

domingo, 29 de marzo de 2015

"Nadie merece tanto"

Duele. Aquí adentro.
¿Por qué?
Porque de repente me doy cuenta
De que es cierto eso que dices
De que “nadie merece tanto”.
Lo que pasa, amigo mío, es que una vez
Dimos demasiado
Y llegados a este punto
Puede ser que ya no nos quede
Nada dentro
O si algo queda
Por poco que sea
Lo queramos nuestro

Y no para regalar.



Boomerang.

Siempre vuelves
Cuando ya menos te espero, apareces.
Y vuelta a empezar, un bucle sin final.
Quien se marcha sin ser echado
Vuelve sin ser llamado.

No hay más.


viernes, 27 de marzo de 2015

PD.

Tenía que escribirlo. Tenía que escribirte. Sí, a tí que has dudado si acaso alguna vez cosas que plasmé por aquí iban por ti. A ti, que dejas cartelitos amarillos por mi vida, que me alegran el día, que me dibujan sonrisa, y los ojitos que brillan por la ilusión de esos Pequeños Detalles que tantísimo me encantanA ti, GRACIAS. 


miércoles, 25 de marzo de 2015

"El olor de las flores del jardín que nunca tuve."

   Paseando aquella mañana, encontró de casualidad un puesto de flores. Uno de esos que se mueven, ambulante: que nunca encuentras dos veces en el mismo sitio. Y con pétalos de mil colores, olores. 
Sonríe triste. Le encantan. Cortadas o sin cortar, aunque las prefiere de la segunda forma. Porque duran más. 

Mientras acaricia distraída una de las margaritas violeta, se acuerda que ya llega Abril. Y con ese mes, ese día. Y con ese día, un te echo de menos. Un ramo de flores y una vela encendida. Aunque su ángel siempre prefirió las flores en vida, según le contó mamá una vez.



Se aleja del puesto, sin volver la vista. La brisa le revuelve los rizos rubios. Mira al cielo y lanza un beso. Le cuenta en secreto quién una hora antes le decía que hubieron tiempos en los que en un jarrón ponía flores frescas casi a diario. Y no sabe por qué, cree que a su ángel le caería bien. 

Escalofrío. Pero el sol le acaricia la piel. 

Y de repente le vuelve el olor de las flores, de aquellas del jardín que nunca tuvo.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Misterios-os.


Hay momentos en los que buceas en el fondo de una mirada y no esperas encontrarte un coral en sus pupilas. De repente, descubres un universo paralelo en ese iris, sin importar el color que lo vista.
Sabes que en el fondo, mucho más adentro de lo que solamente se aparenta ver, se esconde un misterio, la sima más profunda del océano.
Es entonces cuando una llamada, digamos instintiva, te empuja a lanzarte a esas frías aguas que no conoces; a sumergirte sin pensar en que no tienes ni puta idea de apnea. Pero te da exactamente igual. Es una atracción inesperada, impredecible. Podrías luchar contra ella, porque tu sentido común que te susurra “no es buena idea”. En cambio, algo que dicen que es lo que mueve nuestros impulsos, aquel cuyo cometido es mantener nuestra sangre en movimiento, bombea con cada latido “venga, hazlo”. Y, ¿quién gana? Obviamente el NO sentido común. La bomba.

Esto es lo que ocurre, o lo que pienso que sucede, cuando doy de bruces con un “hombre triste”. Son aquellos a los que “las mujeres que aman demasiado” creen que pueden salvar. Quizá sea un intento de salvarse también a sí mismas. Un puto círculo vicioso.
Es difícil explicar, o por lo menos lo es para mí en estos momentos, de dónde nace ese empuje hacia lo afligido. Puede ser que se relacione con el rol que he adoptado sin darme cuenta, y que por el que he dicho desde hace diez años lo que quiero ser. Quiero cuidar.
Eso no implica que deba cuidar a todo el mundo. Ni si quiera a los hombres tristes con los que me he cruzado, me cruzo y me cruzaré. Y es que por fin me he dado cuenta de que si primero no me cuido, no podré hacerlo con nadie más.

Quizá siempre, por inercia, me gustaron los casos perdidos. Es más, creo que tengo un cierto imán para ellos. Incluso aunque haya creado un escudo contra este tipo de cuestiones, en alguna ocasión reconozco que he bajado la guardia y he dejado pasar más allá del límite aquello que no quería que lo cruzase.

Actualmente, solo hay un caso que crea perdido al cual deje pasar. Tiene la puerta abierta de par en par. Pero lo que es diferente esta vez, es que yo no voy a cuidarle. Que entre y que salga si quiere, que yo sé lo que he de hacer y lo que no he de hacer. Simplemente me baso en el bienestar (por una vez) de mi misma. Ojo, no confundir con egoísmo. Que vuelvo a repetirme diciendo que para cuidar a otros, primero he de cuidarme yo.

Dijo la chica del pelo rosa que los casos perdidos son los más interesantes. Y yo le digo que quizá sea demasiado misterio. Porque hasta que no buceemos en ellos y nos demos cuenta de que nos falta el aire, cuando llegue el momento de ser conscientes de que la superficie está demasiado lejos como para que los pulmones aguanten, entonces ya será demasiado tarde. 



(escrito el 8 de febrero, 2015)

sábado, 14 de marzo de 2015

La una y veinte de la madrugada.

- Que no me mires así. 
+ Bueno, ¿en qué quedamos?
- No me mires; bueno, sí...


Quedó en mi mente marcada la hora en la que anoche sonó aquella canción, quizá tan grabada a fuego por el brillo de tu mirada cuando identificaste la letra. Una media sonrisa se dibujó en tus labios, y yo suspiré. "Esta es tu canción, ya", te dije. 


3.

Cierro los ojos y evoco la sensación. Siento ese momento, como me volvieses a tocar con la yema de tus dedos, tan suave como si acariciases a las cuerdas de tu guitarra. Es entonces cuando suena el arpegio de mis gemidos, afinados. 

Sabes tan bien como yo ese momento en el que estás con tu instrumento y te dejas llevar, cerrando los ojos y viviendo lo que tocas, que fluya desde tu alma hasta tus manos para que se transforme en música. Así fue, porque hicimos música. 



jueves, 26 de febrero de 2015

Cuando la palabra "novio" te da miedo.

"Novio": dícese de aquella Persona que mantiene una relación de amor con otra, especialmente cuando tiene intención de casarse o de vivir en pareja con ella.

"Miedo":  Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.



Filofobia -->   "La filofobia se define como un persistente, anormal e injustificado miedo al amor, a enamorarse o a estar enamorado. Las personas que padecen esta fobia  son adictos al evitamiento, temen vincularse a otra persona hasta el extremo de ser vulnerables y poder salir dañados de esa relación, por lo que sólo establecen relaciones sin compromiso evocadas al fracaso.  Suelen mantener relaciones con personas de las que saben que no se enamorarán, huyen de alguien que se haya enamorado de ellos, o eligen parejas que saben que terminarán por dejar la relación por su falta de implicación.  También, tienden a tener relaciones simultáneas, con el fin de no tener nunca el sentimiento de abandono. Además, evitan hablar de sí mismo, para que sus parejas no les conozcan del todo, creando así una barrera entre su relación y su persona."


Se me eriza la piel cada vez que escucho la palabra "novio". No sé si es miedo o simplemente, desgana. O ambas cosas. El nivel que alcanza el rechazo es inimaginable. Indescriptible. No sabría expresarme. 

Y es que se está tan bien sola, solita, sola. Aunque a veces se extrañe el compartir, que también podemos hacerlo con amistades. Dar abrazos, salir a dar una vuelta, reír... Porque no es lo mismo, pero llena. Rellena. 


Tan grande puede ser la decepción que te llevas con alguien que ya no sólo es la sensación de incapacidad de relación con otro semejante, si no esa "falta de chispa", de ganas, de "yoquesé". LLega un punto en el que estar a solas es más atractivo que vivir momentos acompañado. Ojo, que no me refiero a quedarse encerrada en casa y no ver más allá de las cuatro paredes que te rodean. Me refiero a esa soledad escogida, a ese momento que, aunque estés rodeado de personas, eres ser individual sin ese "compromiso" de alguien más. 

Creo que me estoy liando, pero supongo que se entiende la idea. Si no es así, pregúntame a ver si la musa asoma y me inspiro para decir algo con sentido. (Creo que necesito otro café...)

A veces son imprescindibles esos momentos off line, ese "quererse a un@ mism@", ese "estoy sol@ porque quiero y lo neccesito". Porque sí, porque hace falta. Hay que entenderse y quererse a uno mismo antes de volver a compartirse. Es FUNDAMENTAL. Fallamos en entregarnos a la primera de cambio a quien nos enamore con palabrerías o actos baratos. Y los llamo baratos porque a la larga, salen caros. 

Soy de las que prefiere frialdad al principio, cautela y pasitos tuntún, que un fogoso inicio para luego quedar reducido a cenizas. Me encanta arder, y quemarme. Sí, me gusta jugar con fuego. Pero eso no quita haber aprendido a hacer las cosas bien. O estar en proceso de aprendizaje.

Total, que vuelvo a liarme. Para el caso: tal y como es mi vida ahora, hoy, me encanta. Ni me preocupo por lo pasado (o lo intento, y la verdad que los fantasmas no me visitan), ni me obsesiono con pensar en mañana. Siempre lo digo: si no sé lo que voy a comer mañana, ¿cómo voy a saber que haré en un mes?

Cuando la palabra "novio" te da miedo...no piensas en nada cuando conoces a alguien. Te limitas a vivir el momento, y nada más. Lo importante es sentir, y disfrutar cada pequeño detalle que se pueda apreciar (al menos para mí). No piensas en qué ocurrirá ni que rumbo tomarán esos encuentros, esos momentos efímeros. 

No voy a cerrar la entrada dando un consejo, ni mucho menos. Tan sólo decir que necesitaba de algún modo reflejar esto, aunque no he dicho ni la mitad de cosas que me gustaría (ay, estas musas donde andan metidas...). Esto es todo. 



Extraño, raro, singular.


   Estoy limpiando mi casa; friego mientras escucho a Diego Ojeda cantar poesía. Me da por mirar hacia la cocina: la luz en ella hoy es inusual. Y es que al Sol le ha dado por lucir y brillar, tanto ayer como hoy. Es raro, pues llevábamos de acá a un tiempo con días grises y algo de lluvia. Se agradece el cambio. 
Pero no sólo es la luz... Hay algo más. No lo identifico, aunque siento la esencia que dejó la criatura tras de sí. Debe ser eso. Una mezcla de forma de ser y de pensar que derivan en quien es. Ojo, que tampoco lo sé. Como siempre, me llevo por lo que me trasmiten los sentidos, incluyendo al sexto. 

Porque desde que miré "ahí adentro" vi que podía perderme intentando descifrar qué hay en el fondo, así que simplemente me limité a la superficie. Y de momento, se flota muy bien. 






miércoles, 25 de febrero de 2015

Planes improvisados


Cuando de repente
te surge un plan
que ni por asomo imaginabas
y las cosas ruedan
y se generan sonrisas
y la risa...

Cuando improvisas,
todo parece que es mejor;
dame un vasito de blanco afrutado
y regálame tu compañía.



(gracias)

viernes, 20 de febrero de 2015

small details.

Una foto.
Un lo siento: pasará.
Un ¿todo bien?
Un acordarte (aunque no lo digas).

Una naranja.
Un beso.
Una mirada.
Un silencio.




- azul.




martes, 10 de febrero de 2015

La crisis de los veintipocos.

Esta mañana iba en el coche, haciéndole de copiloto a mi madre. Cuando no conduces, te fijas más en detalles que no te detienes a mirar yendo al volante. Mientras íbamos por la avenida general de mi pueblo, vi a una chica no mucho mayor que yo (quizá uno, dos, o tres años) embarazada. He de decir que iba medio dormida, y sin desayunar porque me había hecho una analítica, por lo que mi estado alerta era nulo, ¿vale? Pues bien, volviendo al momento embarazada, fue ese instante en el que se abrieron mis ojos de par en par de los pares, muy grandes. “¿ESTÁ EMBARAZADA?” Joder, como si hubiese visto un alien. Ya sé que suena exagerado pero, fue entonces cuando me paré a pensar enserio lo que le dije a alguien unos días atrás y es que “solo me quedan seis años para los treinta”. SEIS. S-E-I-S. SEEEIIIS   Que alguien me despierte y me explique en qué momento voy a cumplir veinticuatro, si fue ayer cuando entré en la carrera (con veinte), si antes de ayer cuando me saqué el carnet (con dieciocho), si fue la semana pasada cuando aún estaba en la ESO (con quince-dieciséis), si fue el mes pasado cuando estaba en primaria aprendiendo inglés (ocho años, mi profe era pelirroja pero no recuerdo su nombre. Olía rico, tiene o tenía una perfumería). Sigo en stand by porque fue hace seis meses cuando supe lo que era leer (con doña Paula, en preescolar), y fue hace un año cuando nací.



He aquí mi “minicrisis” de los veintipocos. Que aún me queda un año y tres meses para cumplir un cuarto de siglo y ya estoy así. ¿Qué será de mí? Si mis amigos de treinta y pocos/muchos se llevan las manos a la cabeza diciéndome lo insuficiente que han hecho con su vida a esas alturas, miedo me da que yo, con diez años menos, no la sepa aprovechar. Visto y dicho así, he vivido un carajo. Queda mucha carretera por conducir, mucha rueda que quemar. Recuerdo mi "always twenty-one", y  aunque extrañe esa edad, lo mejor está por llegar. Fuerza de donde sea, y a improvisar.

by Adrián Glez Fotografía. Edición RCD.

lunes, 2 de febrero de 2015

.




Que tu risa sea
el mejor desayuno
posible
cuando abra los ojos
y te mire.

jueves, 29 de enero de 2015

"O disparas o disparo
Pero vamos a dejarnos ya de duelos"

Y es que no sé si quiero ir o venir; no sé si quiero quedarme sentada mirándote como duermes o simplemente marcharme, dándote un beso en la frente y dejarte en medio del océano de tu cama bajo el nórdico de tus aguas. 

Estoy en esa etapa de mi vida en la que ser fuerte es la única opción que queda, a pesar del cansancio. Y el único amor que me queda es el que le regalo día a día a mis pacientes. No hay más. He notado que hasta a mis amistades les falta lo que siempre les dí, y siento que estoy agotada. Por más que busque en mis reservas de almacén, el stock está vacío. No he podido reponerlo, y sé que aún no podré. Hay que dejar pasar tiempo... Si tocas una herida abierta, no terminará de cicatrizar. Y aunque dicen que por algo o alguien que te ocurra no debes dejar que influencie en tu trato a los demás, aunque no quieras, ocurre. Dejas de dar el 100% porque no puedes, física y mentalmente, no puedes. 

Entonces es cuando entras en juego tú. Ni me exiges, ni te exijo. Solo existimos en esos momentos en el que uno se acuerda del otro, y chao. Como dice la morena. 

Ni quiero, ni no quiero. Que estés en mi vida. Que me dan un poco igual tus idas y venidas, porque es lo más parecido a sentirme libre sin miedo a que me aten y dejar de ser yo. Igualmente no soy yo del todo. Vamos, que ahora mismo me ahogo en una pura contradicción. Es lo que hay. Sin más.

No voy a negar que un mensaje me provoca una sonrisa. Ni que la excusa del café es la mejor para encontrarme con tus ojos. Y es que los lobos, por muy solitarios que parezcan, en el fondo anhelan juntarse con otros. Y formar manada. 

Yo no quiero una manada ahora. Hice el intento y no salió bien. Todavía duele. Luché por mi cachorro, sola. Tampoco pudo ser, y esto si que me ha dejado una gran herida. Ahora mismo, es la época de recorrer praderas sola, de adentrarme en bosques en busca de una pieza de caza para no morir de hambre. Todo sola. Porque hay momentos en la vida en los que se debe recorrer camino sin red de seguridad, aunque caigas y duela. Es típico tópico, pero cierto. 







lunes, 26 de enero de 2015

Una estrella se enciende.


No se predice. No se sabe. 


OCURRE.

"Un ángel cayó"














LLevaba días recordando mi paso por UVI, las sensaciones que me despertó y lo que aprendí. A veces nos quejamos por vicio, o simplemente en ese momento nos parece impensable sobrevivir a una mala etapa en la vida. Y deseamos desaparecer. Cerrar los ojos, y dormir mucho tiempo, incluso tal vez para siempre. 

Y de repente ocurre. Una vida se apaga, una estrella se enciende. 

Eterno sueño el tuyo, que donde quiera que estés cuides de tu gente. De tu familia, de tu novia. De tus amigos, que te volverán a ver cuando les toque cruzar la línea y estar allí donde quiera que sea que vayamos después de estar en este mundo. 

Somos energía. Somos aire, polvo, agua, fuego. Somos vida. No somos nada. Porque de repente, dejamos de estar. Inesperado. 



"Cuando los ángeles lloran, lloverá".  Pero hoy el sol luce, entre las nubes. Esa es tu sonrisa, niño.



domingo, 11 de enero de 2015

Dejas mi cuerpo como si acabase de llegar de la guerra. O mejor aún: como si la guerra hubiese sido en él.
Detrás de las trincheras de mis clavículas escondía la metralla para anular tu fuego amigo, pero no fui capaz. Tus granadas estallaron contra mi cuello y crearon boquetes del tamaño de colmillos, sí. Porque no es necesario atacar con tanques si con solo mirarme me desarmas. Y no hablar del cuerpo a cuerpo; esa lucha la tienes más que ganada. Y es que, por más que lo intente...desde que aterrizo en tu geografía ya sé que la bandera blanca ondea en mi campamento. 


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Y chao, 2014.


Al final decidí hace un balance decente. Una especie de recopilatorio mensual de lo que ha sido este año. Hay mezcla de buenos y malos recuerdos, así como de sensaciones. Pero creo que es importante que lo suelte todo para dejarlo ir, con este año que acaba. 

En el momento en el que la última campanada suene, será cuando habré de cambiar el chip y recibir con ganas este año nuevo que se presenta, intentando desprenderme de todo aquello que me pesa. No será fácil, pero tampoco es imposible. Tengo mucha fuerza de voluntad (quién me conoce, lo sabe) y una vez que tomo una decisión no hay quien me eche atrás. Cumplo mi palabra cuando digo que hago algo y no pierdo la fuerza por la boca, porque la contengo en las ganas de hacer algo. Porque, a modo de introducción de este balance, y como frase del año: "Quien quiere, puede"


El año empezó diferente, raro. Y aunque fue rodeada de mi gente de siempre...fue como nunca. Como nunca antes sentí. Me llamaron el día 1 amaneciendo, y ese fue el primer suceso destacable del año, apenas unas horas de haber comenzado. Temblé de arriba a abajo, de abajo a arriba. Pero no creía posible que 19 días después se presentaran en la puerta de mi casa para mirarme a los ojos y darme el mejor abrazo que recibí en años. Y luego, me robaron un beso. Y entonces, entonces ahí....comenzaba un sueño. Entonces no sabía, entonces... Bendita ignorancia y fé la mia. 


Me fui. Decidí coger vuelo hacia las tierras del fuego. No sabía que ahí sería cuando comenzase a arder. No lo sabía. Algo se ancló a mí, como cuando un barco atraca en el puerto para no volver a zarpar. Y no me di cuenta, maldita sea. Y no me culpo: era tan feliz. Porque me encontró, porque me dijo "¿dónde habías estado todo este tiempo?" y yo le respondí que en la isla de al lado...


Ya por fín había pasado por Urgencias, ese lugar que sabía que era mio y en tan solo 9 turnos pude reafirmarme. Nada más salir por la puerta supe que debía volver, así que para ello habría de pelear. Como una leona. Y digo leona, porque todavía aún no había descubierto "mi animal".

Los tiempos se empiezan a tornar difíciles. Pero la ilusión hace que le reste importancia, que cierre los ojos ante lo malo y sonría, como siempre hice. Como nunca me importó hacer.

Alguien quiso que tuviese una hermana mayor. Una torita que, como yo, no lo había pasado bien y por eso sabía tanto de la vida. Sabía y sabe, como no. Leticia. Eres una grande, un ejemplazo a seguir. 



Empieza de nuevo el insomnio. Porque el miedo no deja de visitarme. Y entonces, una noche aleatoria, así muy gratuítamente, decido coger el coche y conducir. ¿Hacia mis tierras? No. Hacia el contrario. El Sur me llamaba como quien llama insistentemente a la puerta para que le abras, porque afuera hace frío. 

Esa noche merece mención....

Estrellas, estrelladas en ese cielo. Ni una sola nube, por lo que el frío bajaba de la cumbre para llegar hasta cada rincón que intentase ser cálido. Frío, desesperación, llantos. Necesitaba ayuda.

Y llegó...

Cuando le pides a tus ángeles una respueta, una señal, algo que te guíe....
Se cruza ante tí en la carretera. Frenas. El animal me mira a los ojos. 
Blanco, tan bonito como...un lobo ártico...

Y echa a correr. Y yo en el carril del medio de la autopista. 
Nadie de frente, nadie me seguía.
Y desde el arcén, seguía mirándome...

Decidí que ese era el momento de volver a casa, y en mi mente grabado a fuego esa mirada. 
Supe nada más aparcar que era mi animal. Que de un modo u otro, significaba algo.
Y no me equivocaba. Desde entonces, mi tótem.


Abril, finales. A una brujita que siempre estuvo ahí, desde que tuvimos que cruzar destinos debido a alguien. Un "si te veo te hablo", y eso hice. Digo que soy de palabra, y cumplo.
A María, con cariño.
Porque sobran las palabras.


Una primavera más. Dolores insostenibles. Coger vuelo y aparecer por que sí. Inesperado.
Intento de salvación, pero crónica de una muerte anunciada. 
Y yo, yo que seguía empezaña en no ver nada.


Uvi. Y aprender que estamos ahora y dos segundos después no.
Sin duda, uno de los mejores rotatorios de mi vida; con el alma dividida porque siempre fui de Urgencias y al conocer Intensivos supe que sería mi segunda opción. Porque es la esencia, mi esencia: cuidar


Terminar. Teóricamente lo soy. 
Irme al paraíso.

Lo que siempre intuí fue confirmado.
Tuve que marcharme porque mi huellita tenía problemas.
Y entonces, la noche de luna llena lo supe. 
Y así fue.

Decidí perdonar, lo que siempre dije que no haría. Pero es que nunca se sabe. 



LLevaba conmigo a mis cuatro ángeles. Fue solo un segundo...y de repente el descontrol se apoderaba de la máquina. No sentí miedo. No tuve tiempo. Y cuando se detuvo...fui puro hielo, porque mis manos estaban heladas y mi cuerpo, paralizado. 

Ese fue el punto de inflexión, marcaje del antes y después en este año. Sobre todo para destacar el después, que fueron una detrás de otra, como puñales lanzados al aire y que eligen como diana a una familia. Cierto es que todos tenemos nuestro problemas, pero como dice una mujer de mi familia "a nosotros nos miraron tres guaguas de tuertos". Vaya que sí, voy a regalarles una consultita al oftalmólogo. O mejor, parches pa los ojos, pa que dejen de mirar a nadie, hombre ya. 



Me lo pasé contigo. Y me llevé el susto de mi vida, otro más. 
Huesitos andante me llamaban. Portadora de unos ojos enormes llenos de miedo.
Y unos labios bien resecos, que en ocasiones regaste, cual medianero.


Y ya hacía cierto tiempo que Galicia aparecía en mi vida, de un modo u otro. Carteles, anuncios, personas. 
A día de hoy sigo sin entender que significa, pero espero descubrirlo en 2015.



Hola Septiembre = hola Urgencias.
Sí, volví.
Los sueños terminan cumpliéndose, porque "quien quiere puede, quien no busca excusas"
Yo he luchado media vida por llegar y aquí estoy. El siguiente paso será trabajar ahí.
Porque es lo mio, porque reafirmé más si cabe que estoy hecha para eso, a pesar de que me dicen "pero si eres puro nervio", para nada. Mantengo la calma, actúo como un soldado en medio de la guerra (y es que a veces ese servicio parece Vietnam, y lo saben!), y ya después lanzo mi suspiro de "bien hecho". 



Te das cuenta de que algo falla. De que si pasan de ti, es porque algo pasa. Así de claro.
Pero mantienes la esperanza (ay, tontita) de que puede arreglarse. Claro, tu quieres porque tienes una fuerza de voluntad que ya MUCHOS quisieran.

En tu segunda casa te refugiabas, como quien no quiere la cosa. Doce horas día, doce horas noche. Y cuando librabras, un barraquito de la D siempre era la mejor opción para enfrentar un mal día. 

Y es que entonces, empecé a darme cuenta de que en ese equipo estaba alguien que me cambiaría la vida. Literalmente. Judith. LLegaste con tu energía, como una tormenta tropical levantado vendavales. Y qué vendavales, que no fui la única que se enamoró de tí...
Gracias por esa grandiosa apertura de ojos en aquel pasillo, aquella madrugada. Gracias por hacer que sacase la guerrera que llevo dentro, esa que ahora no quiere marcharse por nada del mundo. Aunque a veces le de bajón, sigue ahí. Estoica. Stronger.


El mes del pasotismo. Sin p mayúscula porque paso. 

El mes de pender la vida de un hilo, y no la mía precisamente. Si no la de mi hombre, de mi patriarca, de mi ilusión para volver cada fin de semana al pueblo. En un abrir y cerrar de ojos, casi estás como casi no. 
Ángeles, ayuden.

El mes de ya resolverme sola, solita. El mes de no pisar la casa de mi madre.
El mes de no parar, porque hay que vivir.



Y llega. Tenía ilusión porque llegase el día en el que el avión aterrizase en la pista y verte. Pero al final, descubrí que mejor que vinieses a decirme algo que ya sabia, te quedases en tierra. Si hubieses venido a pesar de todo quizá algo hubiese cambiado. O no. Tod@s sabemos que cuando te propones algo, vas a por ello pero...la fuerza por la boca pierdes. Lo siento por ser tan crítica, pero es tan cierto que no tienes argumentos para rebatirlo. Creo que es lo único malo que  voy a decirte, porque lo demás está dicho por sí solo, tu y yo lo sabemos y no hay más. Ya irán sucediendose hechos que confirmarán todo lo que eres, y espero que sirvan para abrirme más los ojos si cabe. 


Por lo pronto, voy a pensar más en mi.

 Y antes de hacer mi última valoración mensual, citar a Cathy. Es que no podía no hacerlo, porque apareciste, o te busqué, o no sé qué. Desde casi principios de año estabas por ahí, cerca y lejos. Y creo que merece la pena nombrarte porque eres de las pocas cosas buenas que me llevo de este año. Porque tu alegría se contagia, y consigues hacer el bien a los demás. No pierdas eso por favor, que eres de las personas más puras que conozco. 

Ah...y no olvidar "algo"; me dijo mi madre que ya llegaría.
¿Será verdad? Ojalá peque...Mami te espera.


¿Cómo resumir esto? 
No hay forma.
Mil y un flashes acuden a mi mente: momentos, miradas, sonrisas, amor, besos, desamor, dolor, trabajo, hogar, accidentes, mi familia, mis amig@s, mis "brujitas", los versos y los besos...

No voy a pedirle nada a 2015. Bueno, no voy a mentir que con cada uva que me coma, algún deseo pediré.  

Pero no voy a pedirle "sé el año de mi vida"
Simplemente, me limitaré a HACER MI VIDA.

A ser yo. 
A luchar por mantener mi sonrisa.

Y a IMPROVISAR.
(cosa que he aprendido de hace poco para acá que es lo mejor que se puede hacer)

Y toda oportunidad que se presente, no dejarla pasar. 
Que no es que los trenes pasen y se escapen: es que todos somos un tren sin vías, que ha de hacer camino y dejar huella, y parar cuando debe en las estaciones que se encuentre. Echar mano a los frenos y disfrutar el mítico "carpe diem" porque cada segundo cuenta. Y el aire que respiras ahora no volverá. 



Mis mejores deseos para tod@s.
Nos vemos al otro lado. Y si no me encuentras,
busca a la chica del café. Con una sonrisa inmensa.