Adictos al café

jueves, 2 de abril de 2015




Jueves con sabor a Domingo.
De esos días "lazy" en los que no me apetece N.A.D.A...
Salvo acurrucarme por la tarde en el sillón, con o sin manta.
Pero sí contigo.

domingo, 29 de marzo de 2015

"Nadie merece tanto"

Duele. Aquí adentro.
¿Por qué?
Porque de repente me doy cuenta
De que es cierto eso que dices
De que “nadie merece tanto”.
Lo que pasa, amigo mío, es que una vez
Dimos demasiado
Y llegados a este punto
Puede ser que ya no nos quede
Nada dentro
O si algo queda
Por poco que sea
Lo queramos nuestro

Y no para regalar.



Boomerang.

Siempre vuelves
Cuando ya menos te espero, apareces.
Y vuelta a empezar, un bucle sin final.
Quien se marcha sin ser echado
Vuelve sin ser llamado.

No hay más.


viernes, 27 de marzo de 2015

PD.

Tenía que escribirlo. Tenía que escribirte. Sí, a tí que has dudado si acaso alguna vez cosas que plasmé por aquí iban por ti. A ti, que dejas cartelitos amarillos por mi vida, que me alegran el día, que me dibujan sonrisa, y los ojitos que brillan por la ilusión de esos Pequeños Detalles que tantísimo me encantanA ti, GRACIAS. 


miércoles, 25 de marzo de 2015

"El olor de las flores del jardín que nunca tuve."

   Paseando aquella mañana, encontró de casualidad un puesto de flores. Uno de esos que se mueven, ambulante: que nunca encuentras dos veces en el mismo sitio. Y con pétalos de mil colores, olores. 
Sonríe triste. Le encantan. Cortadas o sin cortar, aunque las prefiere de la segunda forma. Porque duran más. 

Mientras acaricia distraída una de las margaritas violeta, se acuerda que ya llega Abril. Y con ese mes, ese día. Y con ese día, un te echo de menos. Un ramo de flores y una vela encendida. Aunque su ángel siempre prefirió las flores en vida, según le contó mamá una vez.



Se aleja del puesto, sin volver la vista. La brisa le revuelve los rizos rubios. Mira al cielo y lanza un beso. Le cuenta en secreto quién una hora antes le decía que hubieron tiempos en los que en un jarrón ponía flores frescas casi a diario. Y no sabe por qué, cree que a su ángel le caería bien. 

Escalofrío. Pero el sol le acaricia la piel. 

Y de repente le vuelve el olor de las flores, de aquellas del jardín que nunca tuvo.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Misterios-os.


Hay momentos en los que buceas en el fondo de una mirada y no esperas encontrarte un coral en sus pupilas. De repente, descubres un universo paralelo en ese iris, sin importar el color que lo vista.
Sabes que en el fondo, mucho más adentro de lo que solamente se aparenta ver, se esconde un misterio, la sima más profunda del océano.
Es entonces cuando una llamada, digamos instintiva, te empuja a lanzarte a esas frías aguas que no conoces; a sumergirte sin pensar en que no tienes ni puta idea de apnea. Pero te da exactamente igual. Es una atracción inesperada, impredecible. Podrías luchar contra ella, porque tu sentido común que te susurra “no es buena idea”. En cambio, algo que dicen que es lo que mueve nuestros impulsos, aquel cuyo cometido es mantener nuestra sangre en movimiento, bombea con cada latido “venga, hazlo”. Y, ¿quién gana? Obviamente el NO sentido común. La bomba.

Esto es lo que ocurre, o lo que pienso que sucede, cuando doy de bruces con un “hombre triste”. Son aquellos a los que “las mujeres que aman demasiado” creen que pueden salvar. Quizá sea un intento de salvarse también a sí mismas. Un puto círculo vicioso.
Es difícil explicar, o por lo menos lo es para mí en estos momentos, de dónde nace ese empuje hacia lo afligido. Puede ser que se relacione con el rol que he adoptado sin darme cuenta, y que por el que he dicho desde hace diez años lo que quiero ser. Quiero cuidar.
Eso no implica que deba cuidar a todo el mundo. Ni si quiera a los hombres tristes con los que me he cruzado, me cruzo y me cruzaré. Y es que por fin me he dado cuenta de que si primero no me cuido, no podré hacerlo con nadie más.

Quizá siempre, por inercia, me gustaron los casos perdidos. Es más, creo que tengo un cierto imán para ellos. Incluso aunque haya creado un escudo contra este tipo de cuestiones, en alguna ocasión reconozco que he bajado la guardia y he dejado pasar más allá del límite aquello que no quería que lo cruzase.

Actualmente, solo hay un caso que crea perdido al cual deje pasar. Tiene la puerta abierta de par en par. Pero lo que es diferente esta vez, es que yo no voy a cuidarle. Que entre y que salga si quiere, que yo sé lo que he de hacer y lo que no he de hacer. Simplemente me baso en el bienestar (por una vez) de mi misma. Ojo, no confundir con egoísmo. Que vuelvo a repetirme diciendo que para cuidar a otros, primero he de cuidarme yo.

Dijo la chica del pelo rosa que los casos perdidos son los más interesantes. Y yo le digo que quizá sea demasiado misterio. Porque hasta que no buceemos en ellos y nos demos cuenta de que nos falta el aire, cuando llegue el momento de ser conscientes de que la superficie está demasiado lejos como para que los pulmones aguanten, entonces ya será demasiado tarde. 



(escrito el 8 de febrero, 2015)

sábado, 14 de marzo de 2015

La una y veinte de la madrugada.

- Que no me mires así. 
+ Bueno, ¿en qué quedamos?
- No me mires; bueno, sí...


Quedó en mi mente marcada la hora en la que anoche sonó aquella canción, quizá tan grabada a fuego por el brillo de tu mirada cuando identificaste la letra. Una media sonrisa se dibujó en tus labios, y yo suspiré. "Esta es tu canción, ya", te dije. 


3.

Cierro los ojos y evoco la sensación. Siento ese momento, como me volvieses a tocar con la yema de tus dedos, tan suave como si acariciases a las cuerdas de tu guitarra. Es entonces cuando suena el arpegio de mis gemidos, afinados. 

Sabes tan bien como yo ese momento en el que estás con tu instrumento y te dejas llevar, cerrando los ojos y viviendo lo que tocas, que fluya desde tu alma hasta tus manos para que se transforme en música. Así fue, porque hicimos música. 



jueves, 26 de febrero de 2015

Cuando la palabra "novio" te da miedo.

"Novio": dícese de aquella Persona que mantiene una relación de amor con otra, especialmente cuando tiene intención de casarse o de vivir en pareja con ella.

"Miedo":  Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.



Filofobia -->   "La filofobia se define como un persistente, anormal e injustificado miedo al amor, a enamorarse o a estar enamorado. Las personas que padecen esta fobia  son adictos al evitamiento, temen vincularse a otra persona hasta el extremo de ser vulnerables y poder salir dañados de esa relación, por lo que sólo establecen relaciones sin compromiso evocadas al fracaso.  Suelen mantener relaciones con personas de las que saben que no se enamorarán, huyen de alguien que se haya enamorado de ellos, o eligen parejas que saben que terminarán por dejar la relación por su falta de implicación.  También, tienden a tener relaciones simultáneas, con el fin de no tener nunca el sentimiento de abandono. Además, evitan hablar de sí mismo, para que sus parejas no les conozcan del todo, creando así una barrera entre su relación y su persona."


Se me eriza la piel cada vez que escucho la palabra "novio". No sé si es miedo o simplemente, desgana. O ambas cosas. El nivel que alcanza el rechazo es inimaginable. Indescriptible. No sabría expresarme. 

Y es que se está tan bien sola, solita, sola. Aunque a veces se extrañe el compartir, que también podemos hacerlo con amistades. Dar abrazos, salir a dar una vuelta, reír... Porque no es lo mismo, pero llena. Rellena. 


Tan grande puede ser la decepción que te llevas con alguien que ya no sólo es la sensación de incapacidad de relación con otro semejante, si no esa "falta de chispa", de ganas, de "yoquesé". LLega un punto en el que estar a solas es más atractivo que vivir momentos acompañado. Ojo, que no me refiero a quedarse encerrada en casa y no ver más allá de las cuatro paredes que te rodean. Me refiero a esa soledad escogida, a ese momento que, aunque estés rodeado de personas, eres ser individual sin ese "compromiso" de alguien más. 

Creo que me estoy liando, pero supongo que se entiende la idea. Si no es así, pregúntame a ver si la musa asoma y me inspiro para decir algo con sentido. (Creo que necesito otro café...)

A veces son imprescindibles esos momentos off line, ese "quererse a un@ mism@", ese "estoy sol@ porque quiero y lo neccesito". Porque sí, porque hace falta. Hay que entenderse y quererse a uno mismo antes de volver a compartirse. Es FUNDAMENTAL. Fallamos en entregarnos a la primera de cambio a quien nos enamore con palabrerías o actos baratos. Y los llamo baratos porque a la larga, salen caros. 

Soy de las que prefiere frialdad al principio, cautela y pasitos tuntún, que un fogoso inicio para luego quedar reducido a cenizas. Me encanta arder, y quemarme. Sí, me gusta jugar con fuego. Pero eso no quita haber aprendido a hacer las cosas bien. O estar en proceso de aprendizaje.

Total, que vuelvo a liarme. Para el caso: tal y como es mi vida ahora, hoy, me encanta. Ni me preocupo por lo pasado (o lo intento, y la verdad que los fantasmas no me visitan), ni me obsesiono con pensar en mañana. Siempre lo digo: si no sé lo que voy a comer mañana, ¿cómo voy a saber que haré en un mes?

Cuando la palabra "novio" te da miedo...no piensas en nada cuando conoces a alguien. Te limitas a vivir el momento, y nada más. Lo importante es sentir, y disfrutar cada pequeño detalle que se pueda apreciar (al menos para mí). No piensas en qué ocurrirá ni que rumbo tomarán esos encuentros, esos momentos efímeros. 

No voy a cerrar la entrada dando un consejo, ni mucho menos. Tan sólo decir que necesitaba de algún modo reflejar esto, aunque no he dicho ni la mitad de cosas que me gustaría (ay, estas musas donde andan metidas...). Esto es todo. 



Extraño, raro, singular.


   Estoy limpiando mi casa; friego mientras escucho a Diego Ojeda cantar poesía. Me da por mirar hacia la cocina: la luz en ella hoy es inusual. Y es que al Sol le ha dado por lucir y brillar, tanto ayer como hoy. Es raro, pues llevábamos de acá a un tiempo con días grises y algo de lluvia. Se agradece el cambio. 
Pero no sólo es la luz... Hay algo más. No lo identifico, aunque siento la esencia que dejó la criatura tras de sí. Debe ser eso. Una mezcla de forma de ser y de pensar que derivan en quien es. Ojo, que tampoco lo sé. Como siempre, me llevo por lo que me trasmiten los sentidos, incluyendo al sexto. 

Porque desde que miré "ahí adentro" vi que podía perderme intentando descifrar qué hay en el fondo, así que simplemente me limité a la superficie. Y de momento, se flota muy bien. 






miércoles, 25 de febrero de 2015

Planes improvisados


Cuando de repente
te surge un plan
que ni por asomo imaginabas
y las cosas ruedan
y se generan sonrisas
y la risa...

Cuando improvisas,
todo parece que es mejor;
dame un vasito de blanco afrutado
y regálame tu compañía.



(gracias)

viernes, 20 de febrero de 2015

small details.

Una foto.
Un lo siento: pasará.
Un ¿todo bien?
Un acordarte (aunque no lo digas).

Una naranja.
Un beso.
Una mirada.
Un silencio.




- azul.




martes, 10 de febrero de 2015

La crisis de los veintipocos.

Esta mañana iba en el coche, haciéndole de copiloto a mi madre. Cuando no conduces, te fijas más en detalles que no te detienes a mirar yendo al volante. Mientras íbamos por la avenida general de mi pueblo, vi a una chica no mucho mayor que yo (quizá uno, dos, o tres años) embarazada. He de decir que iba medio dormida, y sin desayunar porque me había hecho una analítica, por lo que mi estado alerta era nulo, ¿vale? Pues bien, volviendo al momento embarazada, fue ese instante en el que se abrieron mis ojos de par en par de los pares, muy grandes. “¿ESTÁ EMBARAZADA?” Joder, como si hubiese visto un alien. Ya sé que suena exagerado pero, fue entonces cuando me paré a pensar enserio lo que le dije a alguien unos días atrás y es que “solo me quedan seis años para los treinta”. SEIS. S-E-I-S. SEEEIIIS   Que alguien me despierte y me explique en qué momento voy a cumplir veinticuatro, si fue ayer cuando entré en la carrera (con veinte), si antes de ayer cuando me saqué el carnet (con dieciocho), si fue la semana pasada cuando aún estaba en la ESO (con quince-dieciséis), si fue el mes pasado cuando estaba en primaria aprendiendo inglés (ocho años, mi profe era pelirroja pero no recuerdo su nombre. Olía rico, tiene o tenía una perfumería). Sigo en stand by porque fue hace seis meses cuando supe lo que era leer (con doña Paula, en preescolar), y fue hace un año cuando nací.



He aquí mi “minicrisis” de los veintipocos. Que aún me queda un año y tres meses para cumplir un cuarto de siglo y ya estoy así. ¿Qué será de mí? Si mis amigos de treinta y pocos/muchos se llevan las manos a la cabeza diciéndome lo insuficiente que han hecho con su vida a esas alturas, miedo me da que yo, con diez años menos, no la sepa aprovechar. Visto y dicho así, he vivido un carajo. Queda mucha carretera por conducir, mucha rueda que quemar. Recuerdo mi "always twenty-one", y  aunque extrañe esa edad, lo mejor está por llegar. Fuerza de donde sea, y a improvisar.

by Adrián Glez Fotografía. Edición RCD.

lunes, 2 de febrero de 2015

.




Que tu risa sea
el mejor desayuno
posible
cuando abra los ojos
y te mire.

jueves, 29 de enero de 2015

"O disparas o disparo
Pero vamos a dejarnos ya de duelos"

Y es que no sé si quiero ir o venir; no sé si quiero quedarme sentada mirándote como duermes o simplemente marcharme, dándote un beso en la frente y dejarte en medio del océano de tu cama bajo el nórdico de tus aguas. 

Estoy en esa etapa de mi vida en la que ser fuerte es la única opción que queda, a pesar del cansancio. Y el único amor que me queda es el que le regalo día a día a mis pacientes. No hay más. He notado que hasta a mis amistades les falta lo que siempre les dí, y siento que estoy agotada. Por más que busque en mis reservas de almacén, el stock está vacío. No he podido reponerlo, y sé que aún no podré. Hay que dejar pasar tiempo... Si tocas una herida abierta, no terminará de cicatrizar. Y aunque dicen que por algo o alguien que te ocurra no debes dejar que influencie en tu trato a los demás, aunque no quieras, ocurre. Dejas de dar el 100% porque no puedes, física y mentalmente, no puedes. 

Entonces es cuando entras en juego tú. Ni me exiges, ni te exijo. Solo existimos en esos momentos en el que uno se acuerda del otro, y chao. Como dice la morena. 

Ni quiero, ni no quiero. Que estés en mi vida. Que me dan un poco igual tus idas y venidas, porque es lo más parecido a sentirme libre sin miedo a que me aten y dejar de ser yo. Igualmente no soy yo del todo. Vamos, que ahora mismo me ahogo en una pura contradicción. Es lo que hay. Sin más.

No voy a negar que un mensaje me provoca una sonrisa. Ni que la excusa del café es la mejor para encontrarme con tus ojos. Y es que los lobos, por muy solitarios que parezcan, en el fondo anhelan juntarse con otros. Y formar manada. 

Yo no quiero una manada ahora. Hice el intento y no salió bien. Todavía duele. Luché por mi cachorro, sola. Tampoco pudo ser, y esto si que me ha dejado una gran herida. Ahora mismo, es la época de recorrer praderas sola, de adentrarme en bosques en busca de una pieza de caza para no morir de hambre. Todo sola. Porque hay momentos en la vida en los que se debe recorrer camino sin red de seguridad, aunque caigas y duela. Es típico tópico, pero cierto. 







lunes, 26 de enero de 2015

Una estrella se enciende.


No se predice. No se sabe. 


OCURRE.

"Un ángel cayó"














LLevaba días recordando mi paso por UVI, las sensaciones que me despertó y lo que aprendí. A veces nos quejamos por vicio, o simplemente en ese momento nos parece impensable sobrevivir a una mala etapa en la vida. Y deseamos desaparecer. Cerrar los ojos, y dormir mucho tiempo, incluso tal vez para siempre. 

Y de repente ocurre. Una vida se apaga, una estrella se enciende. 

Eterno sueño el tuyo, que donde quiera que estés cuides de tu gente. De tu familia, de tu novia. De tus amigos, que te volverán a ver cuando les toque cruzar la línea y estar allí donde quiera que sea que vayamos después de estar en este mundo. 

Somos energía. Somos aire, polvo, agua, fuego. Somos vida. No somos nada. Porque de repente, dejamos de estar. Inesperado. 



"Cuando los ángeles lloran, lloverá".  Pero hoy el sol luce, entre las nubes. Esa es tu sonrisa, niño.



domingo, 11 de enero de 2015

Dejas mi cuerpo como si acabase de llegar de la guerra. O mejor aún: como si la guerra hubiese sido en él.
Detrás de las trincheras de mis clavículas escondía la metralla para anular tu fuego amigo, pero no fui capaz. Tus granadas estallaron contra mi cuello y crearon boquetes del tamaño de colmillos, sí. Porque no es necesario atacar con tanques si con solo mirarme me desarmas. Y no hablar del cuerpo a cuerpo; esa lucha la tienes más que ganada. Y es que, por más que lo intente...desde que aterrizo en tu geografía ya sé que la bandera blanca ondea en mi campamento.