Adictos al café

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domingo, 29 de marzo de 2015

"Nadie merece tanto"

Duele. Aquí adentro.
¿Por qué?
Porque de repente me doy cuenta
De que es cierto eso que dices
De que “nadie merece tanto”.
Lo que pasa, amigo mío, es que una vez
Dimos demasiado
Y llegados a este punto
Puede ser que ya no nos quede
Nada dentro
O si algo queda
Por poco que sea
Lo queramos nuestro

Y no para regalar.



jueves, 26 de febrero de 2015

Cuando la palabra "novio" te da miedo.

"Novio": dícese de aquella Persona que mantiene una relación de amor con otra, especialmente cuando tiene intención de casarse o de vivir en pareja con ella.

"Miedo":  Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.



Filofobia -->   "La filofobia se define como un persistente, anormal e injustificado miedo al amor, a enamorarse o a estar enamorado. Las personas que padecen esta fobia  son adictos al evitamiento, temen vincularse a otra persona hasta el extremo de ser vulnerables y poder salir dañados de esa relación, por lo que sólo establecen relaciones sin compromiso evocadas al fracaso.  Suelen mantener relaciones con personas de las que saben que no se enamorarán, huyen de alguien que se haya enamorado de ellos, o eligen parejas que saben que terminarán por dejar la relación por su falta de implicación.  También, tienden a tener relaciones simultáneas, con el fin de no tener nunca el sentimiento de abandono. Además, evitan hablar de sí mismo, para que sus parejas no les conozcan del todo, creando así una barrera entre su relación y su persona."


Se me eriza la piel cada vez que escucho la palabra "novio". No sé si es miedo o simplemente, desgana. O ambas cosas. El nivel que alcanza el rechazo es inimaginable. Indescriptible. No sabría expresarme. 

Y es que se está tan bien sola, solita, sola. Aunque a veces se extrañe el compartir, que también podemos hacerlo con amistades. Dar abrazos, salir a dar una vuelta, reír... Porque no es lo mismo, pero llena. Rellena. 


Tan grande puede ser la decepción que te llevas con alguien que ya no sólo es la sensación de incapacidad de relación con otro semejante, si no esa "falta de chispa", de ganas, de "yoquesé". LLega un punto en el que estar a solas es más atractivo que vivir momentos acompañado. Ojo, que no me refiero a quedarse encerrada en casa y no ver más allá de las cuatro paredes que te rodean. Me refiero a esa soledad escogida, a ese momento que, aunque estés rodeado de personas, eres ser individual sin ese "compromiso" de alguien más. 

Creo que me estoy liando, pero supongo que se entiende la idea. Si no es así, pregúntame a ver si la musa asoma y me inspiro para decir algo con sentido. (Creo que necesito otro café...)

A veces son imprescindibles esos momentos off line, ese "quererse a un@ mism@", ese "estoy sol@ porque quiero y lo neccesito". Porque sí, porque hace falta. Hay que entenderse y quererse a uno mismo antes de volver a compartirse. Es FUNDAMENTAL. Fallamos en entregarnos a la primera de cambio a quien nos enamore con palabrerías o actos baratos. Y los llamo baratos porque a la larga, salen caros. 

Soy de las que prefiere frialdad al principio, cautela y pasitos tuntún, que un fogoso inicio para luego quedar reducido a cenizas. Me encanta arder, y quemarme. Sí, me gusta jugar con fuego. Pero eso no quita haber aprendido a hacer las cosas bien. O estar en proceso de aprendizaje.

Total, que vuelvo a liarme. Para el caso: tal y como es mi vida ahora, hoy, me encanta. Ni me preocupo por lo pasado (o lo intento, y la verdad que los fantasmas no me visitan), ni me obsesiono con pensar en mañana. Siempre lo digo: si no sé lo que voy a comer mañana, ¿cómo voy a saber que haré en un mes?

Cuando la palabra "novio" te da miedo...no piensas en nada cuando conoces a alguien. Te limitas a vivir el momento, y nada más. Lo importante es sentir, y disfrutar cada pequeño detalle que se pueda apreciar (al menos para mí). No piensas en qué ocurrirá ni que rumbo tomarán esos encuentros, esos momentos efímeros. 

No voy a cerrar la entrada dando un consejo, ni mucho menos. Tan sólo decir que necesitaba de algún modo reflejar esto, aunque no he dicho ni la mitad de cosas que me gustaría (ay, estas musas donde andan metidas...). Esto es todo. 



domingo, 16 de noviembre de 2014

Cambios, FUERZA, paciencia.

En mi última entrada nombraba las tres palabras del título de esta nueva...sin saber que sería el vaticinio de lo que estaría por llegar. Aullidos a medianoche, sirenas inesperadas, "casualidades", noches sin dormir pero satisfactorias por hacer lo que más me gusta... De repente un CRASH en mi vida, el fino hilo que unía una muy importante para mi se veía amenazado por la guadaña, pero quiso seguir... Y la fuerza hizo acto de presencia, tras una serie de cambios que no había asumido, tuve que tomar el control; no precisamente de la situación, si no de mi misma...


Y ahora toca esperar: no puedo forzar a acelerar el proceso. Ni el de ese fatídico día, ni otros cambios que están por sucederse; no puedo hacer que alguien permanezca por mucho que yo lo desee porque lo que tenga que ser será. Y como me dijo la Yaya "si está para tí, será para tí".

"Nada es por casualidad"

lunes, 4 de noviembre de 2013

"¿Por qué corres?"

   Ya se ha cumplido un mes desde aquellos primeros días de Octubre en los que comencé con un reto que llevaba tiempo en mi mente: correr. Nunca se me ha dado bien, por lo que nunca me ha gustado. Pero una necesidad imperiosa gritaba en mi interior, me decía "vamos, ¡¡sal!! lo necesitas...". Y así era. Desde que empecé la universidad he estado parada, deportivamente hablando. Dejé la rítmica, dejé de nadar... Y me volví una auténtica sedentaria de un momento a otro. Gracias a que mi genética es buena, y tras muchos años de deporte por mucho que pare una temporada no cambia mi anatomía. 

   Pues eso, queso. Que llevaba sopesando un tiempo el correr, pero no acababa de decidirme. Ya fuera por vergüenza o qué se yo (creo que el no aguantar ni dos minutos corriendo influía), retrasaba una y otra vez ese momento de calzarme las zapas y salir ahí fuera. "Mañana, mañana...". La idea era comenzar en Septiembre, pero como otros muchos buenos propósitos que te empeñas en comenzar un lunes, en año nuevo o cuando regresas del verano, este cayó el saco del olvido porque siempre encontraba "escusas" para no salir a correr. Hasta que, el 1 de Octubre me dije a mi misma que se había acabado ese escaqueo, el poder y no querer. Estaba agotada ese día, pero me daba igual: iba a salir aún así solo aguantase esos temidos "dosminutos" que me asfixiaban solo con pensarlo. Fuera miedos, vamos reto. 


   Efectivamente salí y no era capaz de llevar una respiración normal: enseguida empecé a hiperventilar y las piernas se me aceleraban solas. No era capaz de acompasarme (y eso que entre el baile y la música se supone que sé llevar los tiempos...Correr es otro cantar). Me frustré, ¡¡vaya que si me frustré!! El jodido dolor en el flanco derecho me estaba matando. Y de paso, asfixiando. Dos minutos, ¡¡qué sorpresa!! Como me era bastante complicado seguir corriendo, decidí caminar. Y no tardé mucho en volver a casa, pero mañana sería otro día. No había aguantado nada, pero me sentía algo contenta por haberme decidido a intentarlo. Días después (creo recordar que casi una semana) volví a salir. De nuevo la misma rutina: acelerarme (tendencia de velocista modo on, fondista modo off), respiración acelerada e insuficiente, flato en la fosa iliaca derecha. Bueh...esa vez fueron 4 minutos. Algo es algo, dijo un calvo cuando encontró un pelo en la sopa. 

   Poco a poco fui saliendo, animándome que si no corría por lo menos caminaría. Tres veces en semana era una buena meta, y al menos uno de esos días corría aunque fuese un poquito. Cambié la música de mi reproductor, con nuevas melodías de ritmos marcados y moviditas (para animarme). Comencé a salir acompañada, lo cual fue vital para aprender que puedo ir más despacio y, ¡¡eureka!!, descubrir que soy capaz de coordinar mi respiración y hacerla cada vez más lenta aunque mis piernas vayan un poco más rápido. 

   Y así, sin darme cuenta, fueron pasando los días. Y, contra todo pronóstico, fui aguantando cada vez un poco más. Ya salía sola, sin necesidad de compañía que me marcase el ritmo: podía hacerlo yo misma. La música, mis pasos y mis ganas de superarme. De aguantar dos minutos a hacerlo veinte; de hacer tan solo metros a marcarme mis cuatro km. No está mal =) ¡¡y seguiré sumando!!


  Entrego mi tiempo, para entrenar la mente...la fuerza de la mente. Porque cuando sientes que no puedes más, un "vamos campeona" es una inyección. Es mi particular GO GO GO (gracias LR). Cada uno tiene su propio mantra, su frase de repetición para decirle al interior que se puede seguir, que todavía queda energía. "Hasta la siguiente farola" también sirve :P 


  Hoy me marqué 50 minutitos. Tuve que dejar de trotar en algunas cuestas y echarme a andar a paso veloz, porque aún no tengo el fondo deseado. Pero sigo adelante, porque mi meta es superarme. De prácticamente odiar correr a necesitar hacerlo día sí y otro también...es un GRAN paso. Para mí lo es, y eso es suficiente. Digan lo que digan, piensen lo que piensen. Porque si quieres, puedes. LUCHA. (aplicable no solo a correr, si no a más cosas...) Lo importante es encontrar el ritmo, cosa que parece fácil pero oye, puede llevarte a frustración al principio porque nadie dijo que correr fuese sencillo. Y menos para personas como yo, que tenemos cero fondo, y un corazón tendente al desboque junto con una respiración más rápida de lo usual. Hay que buscar el foco, centrarse en la idea de que estás corriendo y no lo haces por que sí: lo haces por una razón. La que sea. Hay gente que lo hace porque quiere hacer ejercicio y con ello bajar de peso, otras personas porque siempre han hecho deporte y necesitan seguir haciéndolo, algunas porque sienten que corriendo liberan cargas pesadas y ese estrés de la semana, ...

  El anuncio de Nike "Just do it - Un sinfín de posibilidades" dice una frase que me gusta mucho, la cual escuché días antes de tomar la firme decisión de incorporar a mi rutina el salir a correr;  dice así: "si puedes correr por llegar tarde, corre una manzana. ¿Demasiado fácil? déjalos atrás...ASÍ ES COMO SE CORRE"



   Me preguntaron, en mi carrera de esta noche, que por qué corro. A este interrogante que me formularon le acompañaba una mirada-barrido, esas de arriba hasta abajo y viceversa, como dando a entender que a mí no me hace falta correr. Eh, que no lo hago por el cuerpo (qué si, vale, mi sistema cardiovascular y respiratorio lo agradecen, pero no es precisamente por las "chichas" por lo que lo hago). Estoy entrenando mi mente, poniendo a prueba mi capacidad de seguir adelante y, para mi grandísima sorpresa ver que mi límite está más allá de lo que yo lo había estipulado. Y que conste que sigo buscándolo, porque aún no lo he encontrado. Como dice Josef Ajram, "I don't know where the limit is, but I know where it's not". Pensaba que no era capaz de acompasar mi respiración, que no podía respirar profundamente y lento mientras corría pero sí, sí que puedo y además cada vez lo hago mejor: aguanto más y disfruto a cada paso que doy, llenando mis pulmones con el aire que lleva ese oxígeno para cada uno de mis músculos, para seguir adelante, corriendo y disfrutando de lo que hago. Y de lo que poco a poco consigo. 


  Llegar a casa, estirar (no solo para descargar músculos sino para no olvidar que una vez fui gimnasta...) y hacer alguna que otra repetición con mancuernas, flexiones o abdominales culmina la sesión. Y qué decir de una buena ducha de agua tibia que relaje el cuerpo...viva el sonido del agua caer, que relaja la mente también. FELICIDAD ABSOLUTA, y mi espíritu de superación dando saltitos. 



"SERÁ MEJOR QUE EMPIECES A MOVERTE. JUST DO IT."


viernes, 25 de mayo de 2012

Aguanta estoicamente hasta el final.

Siente que desvanece, que ya no puede más. Hasta en sueños siente que se desmaya...
Pero a pesar de ver sus ojeras en el reflejo del cristal, a pesar de ver sus ojos anegados de agua y sal, a pesar de que su corazón ya no late igual...Ella, como siempre, aguanta y aguantará estoicamente hasta el final.






...porque, según dicen...es una luchadora nata. Le viene de familia =)

viernes, 27 de abril de 2012

Aprendiendo a ser, sin ti.

   Entre tanta prisa decidí sentarme; me puse a pensar...y no puedo evitar recordar flashes, momentos vividos, recuerdos. Se me antojan como si no los hubiese vivido, como si fuesen una película que ves en el cine de la cual solo conservas escenas concretas, cortes, banda sonora, incluso alguna que otra frase... Pero ya no es como antes, y sin querer no puedo evitar ponerme triste. Porque fuimos un todo que poco a poco se fue quedando en nada. Yo no siento esperanzas, por la sencilla razón de que hace mucho tiempo que dejaste de estar conmigo, aunque lleve tan solo unas semanas aprendiendo a ser sin tí. Fue entonces, aquella noche, cuando por fín me decidí a aceptar lo que ocurría, porque así no llegamos ni llegaremos a ninguna parte: lo sabes, y lo sé. Es triste, y duele. Pero es la realidad. 

   Ahora estoy aquí, pensando en todo y nada. Extrañando una mirada, entre la que algún recuerdo tuyo se me cuela. Me muerdo el labio, sacudo la cabeza. Mi mirada se pierde en el infinito, y termino suspirando. ¿Qué es lo que pasa? Tantas cosas que no entiendo, tanto que deseo. Quiero, y no puedo; mejor dicho: no debo. 

   Te contaría el secreto, pero dudo que me entendieses...y sé que ni si quiera lo intentarías. Esa fue una de las razones por las que no fuimos alejando: no había empatía. Y de dónde no hay, no se puede sacar. Perdimos la magia, perdimos la ilusión...no sé tú que piensas, pero sí sé lo que pienso yo. Y no pretendo engañarte, sabes que siempre te he contado todo, frente a frente y mirándote a los ojos. 

   Y mientras escribo estas líneas sin sentido sólo en unos ojos pienso, en una sonrisa que muy a mi pesar me robó el corazón. Pero no voy a ir a recuperarlo, no. Ahora mismo huyo veloz en sentido opuesto, aunque no dejo de sentir la atracción que me provoca dar media vuelta e ir a verlo...porque en el fondo quiero encontrarme con esos ojos, como en aquella noche en la que sin buscarle le encontré, aquella noche en la que su mirada chocó con la mía y desde entonces poco a poco en mi mente se instauró, y de allí, a día de hoy, no consigo sacarle.







sábado, 7 de abril de 2012

Envenéname. Caliéntame sin sol.

Inesperado es no querer.
Cuando a pesar de todo, ocurre.


   Dime, ¿de qué vas? No dejas de envenenarme con esa mirada. Y al final acabará pasando que no deje de pensar en tu sonrisa, si es que acaso ya no ocurre... Y no me gusta, porque no quiero. Ya bastante lío hay en mi cabeza como para que ahora llegue ese niño de seis años a bombardearme con su cara de pillo. No, más niños no. No sé como es posible, sé que ha traspasado mi muralla...y ha llegado a rozar mi corazón. Pero sólo es un niño...déjale, que juegue. Todos lo hacen. Y da igual que duela. Más no podrá doler.



¿Y qué haré? 
¿Dejarme llevar o enloquecer?

   Y como siempre, crees que sabes más que yo. Te equivocas: no sabes leer bien mi mirada; habla un lenguaje que aún no comprendes...

jueves, 30 de junio de 2011

"Los imposibles también existen"

   Amigo mio, te voy a contar un cuento. No será uno de esos de niños, ni tampoco uno de historias de amor con finales en los que se comen felices las perdices, no... Mi cuento trata de esta gran locura llamada Vida, en la que no hay guión preestablecido, una película en tres dimensiones que se rueda a cada instante, sin un guión por el cuál guiarse y que te obliga a improvisar...


   Se considera algo imposible algo no posible, algo muy difícil, algo que no puede suceder. Pero a veces lo que creemos que no puede ocurrir, ocurre; a veces lo que pensamos que es imposible, se hace posible; se vuelve realidad porque alguien lo ha propiciado, porque ha luchado para que al final se lleve a cabo y se realice, contra todo pronóstico.

   Conocí una vez a una niña, a la cual siempre le decían que no sería capaz de lograr ciertas cosas, como estudiar asignaturas que le costaban mucho y las cuales solía suspender. ¿Sabes lo que hizo esa niña? Luchar. Luchar por lo que quería. Y consiguió superarse. 
   Pero las cosas no quedaron ahí. Tuvo que enfrentarse a más incrédulos, a más personas que dudaron que fuese capaz de lograr su particular "imposible", no elegido por ella si no impuesto por los demás. 
   Siempre fue una niña insegura, que muchas veces dudaba de su capacidad...pero sin planearlo se demostraba a sí misma que era capaz, superándose y logrando pequeños retos, que la acercaban a la superación de su imposible. 
   Finalmente llegó el día que lo logró, que se superó. En el camino muchos la acompañaron, gente mala pero también alguna que otra persona buena; muchas veces cayó pero supo levantarse con una sonrisa entre lágrimas, pensando que aunque el Destino quisiese desviarla de su meta final habían más caminos por los que se podía llegar...Y aprendió que todo lo que ocurre en la vida, todo lo que vivimos, conforma nuestra persona y nos hace ser como somos, además de entender por qué a veces hay que dar un rodeo en vez de seguir en línea recta...
   A día de hoy es una joven que confía en sí misma, con mucha más seguridad; es una joven que cree que lo imposible se vuelve posible, porque aunque las cosas cuesten pueden llegar a lograrse. Es una joven que piensa que todo en esta vida es posible, si se lucha por ello y no se abandona, si se tiene ilusión y a pesar de todo lo malo que pueda pasar se sigue sonriendo...Y no deja que nada ni nadie le rompa sus ilusiones, no deja de creer en sus posibilidades porque sabe que si sigue deseando, soñando y luchando, conseguirá su mayor deseo...

   En esta vida, por mucho que puedas asustarte no abandones. La suerte no se pierde si nosotros no nos perdemos; tenemos que mantener el norte y tener las cosas claras. Porque cuando se lucha por un imposible, hay que saber soñar pero manteniendo los pies en la tierra...para no caer y hacernos daño, para recordar que estamos luchando. Para no perderse.