Busqué unos ojos, y los encontré. Tomé una mano, y me acerqué. Me dijeron: "Este es tu sitio, ésta es tu taza de café. No digas nada,dices con la mirada más de lo que crees." Iba a la deriva, llevando mi alma en el timón. Iba por la vida sólo escuchando a mi corazón; buscando un puerto y un cielo abierto lejos del dolor. Hice tanto camino, buscándome en otra piel. Y a mi destino quise mantenerme fiel. Una princesa herida a la que el teatro de la vida le cambia su papel. Esa es... Raquel.
Hoy es una de esa noches de lunes en las que parece que es una tranquila tarde de domingo. El calor no ha dado tregua en todo el día, y aunque lo ideal hubiese sido estar en la playa escuchando el murmullo del mar bien cerquita, opté por quedarme en casa y dormir. Ahora, mientras veo una peli, temo que me den las tantas de la madrugada en este sillón. Pero bueno, por una vez...
Desde hace unos días, concretamente una noche en la que me liberé un poco y tuve una conversación que sentía pendiente y con cierto aire "vital", me siento en paz. Quizá más relajada, más "yo", otra vez. Me sentó realmente bien hablar con quien lo hice, dejar si cabe un poco más claro este enredo que nos mantiene unidos de algún modo. Y simplemente, ser uno mismo y dar lo que se sienta que debe darse. O al menos así lo entiendo yo.
Estos dos últimos meses atrás han sido un completo caos. Como si de una montaña rusa se tratase, mi vida ha sufrido muchos altibajos, y eso lo ha pagado mi salud. Y sobre todo, mi estabilidad emocional.
Pero la tormenta amaina, y al final entre las nubes grises acaba saliendo el sol. Siempre lo hace. Y aunque se reciba una de cal, existe la otra de arena. Todo llega, aunque cueste.
Respiro. El aire es caliente, pero una leve brisa se levanta. Cierro los ojos.
Me encanta mi casa. Mi tranquilidad. Aunque echo de menos algo...o a alguien.
Paseando aquella mañana, encontró de casualidad un puesto de flores. Uno de esos que se mueven, ambulante: que nunca encuentras dos veces en el mismo sitio. Y con pétalos de mil colores, olores.
Sonríe triste. Le encantan. Cortadas o sin cortar, aunque las prefiere de la segunda forma. Porque duran más.
Mientras acaricia distraída una de las margaritas violeta, se acuerda que ya llega Abril. Y con ese mes, ese día. Y con ese día, un te echo de menos. Un ramo de flores y una vela encendida. Aunque su ángel siempre prefirió las flores en vida, según le contó mamá una vez.
Se aleja del puesto, sin volver la vista. La brisa le revuelve los rizos rubios. Mira al cielo y lanza un beso. Le cuenta en secreto quién una hora antes le decía que hubieron tiempos en los que en un jarrón ponía flores frescas casi a diario. Y no sabe por qué, cree que a su ángel le caería bien.
Escalofrío. Pero el sol le acaricia la piel.
Y de repente le vuelve el olor de las flores, de aquellas del jardín que nunca tuvo.
- Que no me mires así. + Bueno, ¿en qué quedamos? - No me mires; bueno, sí...
Quedó en mi mente marcada la hora en la que anoche sonó aquella canción, quizá tan grabada a fuego por el brillo de tu mirada cuando identificaste la letra. Una media sonrisa se dibujó en tus labios, y yo suspiré. "Esta es tu canción, ya", te dije.
3.
Cierro los ojos y evoco la sensación. Siento ese momento, como me volvieses a tocar con la yema de tus dedos, tan suave como si acariciases a las cuerdas de tu guitarra. Es entonces cuando suena el arpegio de mis gemidos, afinados.
Sabes tan bien como yo ese momento en el que estás con tu instrumento y te dejas llevar, cerrando los ojos y viviendo lo que tocas, que fluya desde tu alma hasta tus manos para que se transforme en música. Así fue, porque hicimos música.
Estoy limpiando mi casa; friego mientras escucho a Diego Ojeda cantar poesía. Me da por mirar hacia la cocina: la luz en ella hoy es inusual. Y es que al Sol le ha dado por lucir y brillar, tanto ayer como hoy. Es raro, pues llevábamos de acá a un tiempo con días grises y algo de lluvia. Se agradece el cambio.
Pero no sólo es la luz... Hay algo más. No lo identifico, aunque siento la esencia que dejó la criatura tras de sí. Debe ser eso. Una mezcla de forma de ser y de pensar que derivan en quien es. Ojo, que tampoco lo sé. Como siempre, me llevo por lo que me trasmiten los sentidos, incluyendo al sexto.
Porque desde que miré "ahí adentro" vi que podía perderme intentando descifrar qué hay en el fondo, así que simplemente me limité a la superficie. Y de momento, se flota muy bien.
LLevaba días con ganas de escribir. ¿Qué raro no? Siempre hay ganas, aunque las musas no vengan.
Pero hay veces que hay que buscarlas a ellas, no esperar a que lleguen. Porque ya verás, como dice la canción, como me olvidas... Porque no debí saber quien eras, cuando apareciste de repente, huracanado en mi vida; aquella mañana de enero...viniste, proponiendo guerras. Y eso hicimos, atrincherarnos para querernos hasta el final de los días de este amor caducado, en el que cada uno lanzó su granada a la base del otro y esperamos en silencio el "boom" que detonó el final.
A veces parece que no ha pasado el tiempo, y de repente miro el calendario y ya es diciembre. No sé por qué no supe que te irías, de la misma manera que llegaste. Mi subsconciente me lo contaba, me lo susurraba a a cada día que pasaba: que no éramos para nosotros. Que debíamos cruzarnos pero ya está. Y me empeñé el darte todo y más, en salvarte (o quizá, en salvarme a mí). Y me enamoré. Sí, lo hice. Para luego decepcionarme y aprender (por fin) a no regalarle mi corazón a cualquiera. No es que tú lo fueses (o tal vez sí), si no que ahora me da todo un poco más igual y solo quiero mimarme y quererme a mi. No quiero saber nada.
Y siéndote sincera, quiero sentirme bien bailando en mi bar favorito, aunque vengas en sueños a buscarme para darme aquello que en la realidad no has podido darme. Ay, las ilusiones de la mente como nos la juega la jodida... Mi cubilete de cervezas es lo único que importa cuando salgo con mi amiga, con aquella que sin quererlo ha sido un pilar increíble en toda esta historia. Si no nos cierran las calles, seguiremos en ellas, hasta que el cuerpo aguante...amaneciendo en ellas. Sonriendo en el McDonald 24 horas que nos espera siempre al final de la salida, para recibirnos en su parking mientras comemos como descosidas, aunque esa por norma general suelo ser yo... Chiquitita, pero comelona. Es así.
Y es que al final, aunque todo parezca negro al final de este jodido y maldito año (han sido una detrás de otra), parece que todo va a mejor. O eso pinta el nuevo año. Quería hacer un balance del año pero, ¿para qué? Para recordar que a cada mes pasado, más sustos acumulados... Me niego. Quiero ser capaz de ver el azul del cielo, no porque los ojos del due lo cuenten (eso se lo dejo a mi pequeña, jé) si no porque quien pone orden quizá me de ganas de jugar un rato más. Aunque a veces crezcan mis ganas de matar al género masculino de la especie.
Venga va. Voy a pensar en las cosas bonitas que me regaló 2014.
Me apetece que la primera seas tú, Nana. Sí, es que ya te llamarás así. Con N de nestea de melocotón-tón. Las casualidades o simplemente que debía ser así quisieron que acabásemos conviviendo 24 horas en ese búnquer en el que aprendimos a ser más fuertes. O por lo menos yo. Jamás olvidaré ese "QUÉ LE PASA AL BRILLO DE TUS OJOS" que me soltaste...¿a las 2 de la mañana? Si es que...era miss Desastre. Y creo que vuelvo a ser miss Energía, miss Ganas de reír. Miss Cafeína. Enserio pequeña, no podría redactar aunque quisiera cada momento de risas en nuestra segunda casa, porque acuden a mi mente flashes de cada uno de ellos, de esas miradas de "socorro, sálvame", "ven y ayúdame con esto", "oh dios, mírale..." jajajaja y más. Y creo que la mejor fue aquella noche en la que de frente... "LO QUE FALTABA" jajajaja. A versos pequeña, y a besos. Ojalá 2015 sea más y mejor, por ti, por mi. Por todo lo que tenga que venir, ¡¡¡que por una vez sea bueno!!!
SERÁ LO QUE QUIERA QUE TENGA QUE SER.
QUE SERÁ LO QUE QUIERO.
También 2014 me ha traído nuevas amistades, personas que han contribuido a que creciera como persona. Mi Italiana favorita es otra de esas personas que no esperaba y et voilá, una hermana mayor que me llevo. Como una sombra, siempre estando sin verla, pero que está. Y es que las toritas nos juntamos solas...
Como no, la gente de isla de fuego. A ellas y ellos, gracias. Sobre todo a ellas. Volveré. En especial porque necesito ver a quien me adoptó como una más, como si fuese parte de ella y está cuando todos l@s demás se han marchado. Gracias a mis ángeles por enviarla. Sé que ha sido un regalo tuyo, Tati. Porque si no, no le encuentro sentido...
Y en el ámbito laboral... La de experiencia que he adquirido. Siempre fui una miedosa, presa de mi poca autoestima de ser capaz. Y ahora...que me suelten en la guerra. Que no me importa donde sea: puedo y sé que lo haré bien. Porque he tenido a l@s mejores maestr@s, que me soltaron en medio de la jungla después de saber que era capaz de todo y más, y vaya que si lo fui.... GRACIAS. Acabaré ahí con ustedes, o en las estrellas fugaces que tanto adoro. O si ya apuntamos alto, volando y aterrizando en la torre. Quién sabe...
Y qué más decir...que ya la musa apremia por marcharse, y me obliga un poco a ser responsable. Con un suspiro me resigno, a que debo hacer algo por ese jodido TFG que me espera. Pero todo sea por SER por fin mi sueño, ¿no? Ay, medicina alternativa, que no es tu saliva en mi saliva, si no el bailar... Otra de las grandes cosas de este año: retomar mi arte, ponerme las punteras y estar a solas con el tapiz para conseguir aquello que nunca me atreví.
Si es que, reflexionando, este año habrá sido duro. Pero ha sido El Año de lograr todo aquello que estaba pendiente. Ha sido el empujoncito necesario para darme cuenta de muchas cosas y ser capaz de lanzarme al vacío aún sin red de seguridad. Lo mejor ha sido comprobar que no pasa nada, que un golpe más o un golpe menos no es significativo siempre y cuando sepas encajarlo. Todo esto ,bueno y malo ,sin perder la sonrisa: porque eso si que es algo que me caracteriza.
Regalito: Tiemblo. Funambulista. Sonaba de fondo mientras terminaba de escribir esto...
Seguramente al leer la entrada de mi blog se te ha ido la mente a recordar quién fue tu primer amor, ¿verdad? Quizá fue ese chico del cole que se sentaba a tu lado, cuando tenías 12 años...o aquella niña de clases particulares que no dejaba de mirarte de reojo mientras hacía sus ejercicios de mates... Quizá fue ya en el instituto, con 16: en aquellas tardes de biblioteca en las que se hablaba con la mirada y no con palabras. O quizá fue en el verano de tus 18, el gran verano de todo el mundo, en el que conociste a tu media naranja. Tal vez estés sol@ aún. O tal vez lo estés después de alguna que otra decepción. Sea como sea....deberíamos saber que el primer amor no está fuera de nosotros, sino dentro. Que para querer a otros, hemos de querermos primero. Que si no te admites con tus valías y tus fallas, nadie podrá hacerlo. Si no asumes quien eres y cómo eres, y te quieres tal cual, ¿pretendes que otros lo hagan?
De eso que las tardes de lluvia dan para pensar... Reflexiona.
A
veces no sabemos el por qué. A veces no entendemos ciertas
“casualidades”, o causalidades; por qué conectamos tanto con
personas que jamás hemos visto y de repente se nos antojan
familiares. A veces no intuimos el significado de pequeñas cosas que
esconden algo grande. Pero no importa. Al final, lo clave es quedarse
con las buenas vibraciones, la buena energía que se desprende, la
magia...
Hace
algunos días atrás han vuelto los lobos. Hachi me saluda desde su
ventana siempre que puede. Y vuelven a sonar las sirenas dando ánimos
cuando más bajo es el ánimo. Cambios, paciencia, fuerza...intuyo
que ese es el mensaje; quizá tenga otro significado pero a mi solo
acuden esas palabras... Y es raro que me equivoque con esas cosas.
También
hace algunos días vi la foto de una amiga, Elisa, nombrando su clase
de Reiki. Me pregunté “¿y eso qué es?¿será como el yoga?”.
Me propuse investigarlo días posteriores y sin querer un día
después me regalan una pulsera para alinear mi chakras. Preciosa,
por cierto. Y ayer, conozco sin imaginarlo a una profesora de reiki
que me anima a probarlo. ¿Está todo conectado? Porque desde el
primer momento que leí a esta gran persona, a la cual considero
amiga aunque no nos veamos a menudo ni hablemos siempre, sentí una
conexión especial. Y el día que nos vimos por primera vez y nos
dimos ese abrazo, más claro me quedó que me topé contigo por algo.
Desprendes fuerza cariño, y espero que sigas así porque te hace
falta. Todo saldrá bien, luchadora!!
Ayer...ayer hubo un
momento magia, cuando después de 20 años te reencuentras con
“familia” que aunque no haya habido coincidencia física, siempre
ha estado presente de un modo u otro. La Antártida, los lobos
árticos, Mustang, América del Norte, Indios, parecidos
sorprendentes de dos mujeres que se llevan diez años...y conexión
mágica desde el minuto 1. Inexplicable, pero certero. Ocurre porque
sí, aunque no sepamos qué significa si sentimos ese “algo”, esa
magia del momento.
Hoy es uno de esos días en los que me apetece algo muy calentito, para sentirme arropada, aunque sea por ese calor en el estómago. En realidad no necesito ninguna atención especial, porque es un día como otro cualquiera...salvo porque, como dije en twitter, "La Muerte también cumple años". Y sí, son ya uno y cinco. Pesan sobre los hombros, pero no emulan tu abrazo. Nada se compara a esos abrazos que me dabas. Ni siquiera los de quien más paz consigue darme actualmente. No, los tuyos tenían algo especial. Al igual que el tacto de tus manos, al igual que tu sonrisa.
¿Sabes? Pasa el tiempo y yo no te olvido. Dudo que lo haga. Ocurrirá cuando muera, y muera conmigo tu recuerdo. Hasta entonces, cada mañana al abrir los ojos veré tu sonrisa, en esa foto que me devuelve la mirada desde mi mesa noche; cada noche te mandaré un beso volado hasta las estrellas, mientras velas mis sueños allí donde estés.
Desde hace unos días estoy tomando Té, porque tengo el estómago algo revuelto de por culpa de los nervios de los exámenes. No cambio un buen café por nada del mundo, pero he de reconocer que el té es una magnífica alternativa: me hace menos daño y me despierta igual que el café.
Y ahora, tras la comida y con la intención de calentarme un poquito porque hace mucho frío, me sirvo una buena taza de té negro pakistaní; ¿te apetece? =)
Vengo a "despedirme" por este año con mi último café, última entrada por hoy y por este año. Hoy es un día de mucho ajetreo y entre los preparativos para la fiesta esta noche quisiera estudiar un poco, que el ser universitario tiene eso de "te quedas sin vacaciones de Navidad" y demás... Pero bueno, que no todo es malo. Cada etapa es lo que tiene, unas son mejores (o eso nos parece) y otras son peores. Como quiera que sean, lo importante es vivir cada momento, al menos intentarlo. Soy la primera que da ese consejo, y como alguien que yo me sé también suelo decir que lo mejor es lo que no se planea...aunque me cueste aplicármelo, intento llevarlo a cabo y ponerlo en práctica. Esta noche cerraremos la etapa 2012 para abrir paso a la nueva, al 2013, que nos llegará en cuestión de horas. Es el mejor momento para plantearse los antes y después, para despojarse del pasado que quieres dejar atrás y no seguir arrastrando; es el mejor momento para abrir los ojos y así dejar de soñar para vivir tus sueños. No se me dan muy bien las despedidas, aunque como bien puse entrecomillado antes, "despedirme"...no vengo a decir adiós: vengo a decir hasta luego. Nos vemos mañana, en el 2013 =). Un abrazo gigante para tod@s.
Pequeña
de las dudas infinitas, aquí te estaré
esperando mientras viva.
No
dejes que todo esto quede en nada, porque ahogases asustada...…
Vengo
a decir lo que siento, aunque no tenga un motivo; para cuando estés sola
sientas que a tu lado sigo…para que sientas que tienes siempre a tu lado un
amigo. Porque no quiero perderte, no quiero ser yo el perdido.
"Tú, que sin saber regalas tanto querer y yo, loc@ de amor, te ofrezco mi devoción. Y el cielo se abre al subir, y casi toco el sol porque tú me haces soñar, junto a tí quiero imaginar... Tú, foco de luz, eres tú la cara y la cruz. Llenas tú el espacio al hablar, quiero verte brillar mi Estrella, TÚ" (Mi estrella, Elefantes)
Anoche hacía fresco en aquella plaza, llena de gente que perfectamente podría llevarme entre 3 y 50 años. Sí, habían personas que podrían ser mis padres, mis abuelos... A pesar de desentonar un poco en el ambiente, me sentía cómoda. Estaba rodeada de gente agradable, muy buena compañía, buena música (rock y swim). Lo mejor de todo fueron las risas, y las sonrisas. Y una divertida coincidencia, con un curioso color. Y de nuevo, un nombre. Pero eso ya no importa. Me quedo con que lo pasé bien, aunque a lo largo de la noche recordé muchas cosas e incluso una canción fue lo suficientemente oportuna para devolverme por unos minutos al pasado.
La gente bebía alcohol, pero yo...yo necesitaba algo calentito para mi panza, algo que me calentase por dentro y me devolviese esa paz que había perdido semanas atrás. Y, para si acaso desentonar un poco más, entre bacardis y bailys, una manzanilla. Y tras esa tacita caliente, mientras saboreaba la tibiez de aquel líquido...mis ojos curiosos observando, sonrisa pícara entre buche y buche, al ver a todas y cada una de aquellas personas, y sus historias, dejarse llevar por la música...y bailar.
...llegó un momento en el que casi parecía que me iba a rendir. A pesar de sufrir descubrí a base de caídas que la vida no es de color de rosa, que a veces la vemos en tonalidades grises porque nos encontramos obstáculos que nos desaniman. Caes, y te golpeas, te golpean. Te levantas como puedes y sigues cayendo, una y otra vez. Cuando ya tus fuerzas casi han desaparecido encuentras el sentido, una motivación. Pero incluso con eso, te cuesta soportar las embestidas de la vida.
Con todo, hay personas (entre ellas tú, Mamá) que te dan ánimos, que te apoyan, te hacen ver que vales más de lo que realmente imaginas. Por eso te dan un empujoncito para que comiences a andar, para que seas consciente de que no debes pararte: debes avanzar. Porque si sabes lo que vales, has de ir a por lo que quieres, conseguir lo que mereces. Porque uno es capaz de todo lo que se proponga.
...pero no lo recuerdo bien. Sólo sé que alguien me abrazaba, me mecía en sus brazos. Me acariciaba la mejilla, me rozaba los labios con la yema de sus dedos. ¿Quién? No llegué a verle la cara. Y si la ví, no la recuerdo. Dudo de su identidad. Pero bueno, fue tan sólo un sueño. Con lo que me quedo fue con la sensación tras despertar de sentirme querida, de sentirme como una niña a la que protegen de todo mal y a la cual nada le puede pasar.
Es difícil comprender el carácter humano, las relaciones. Porque demandamos tanto a veces, tan poco en otra ocasión... Y es simple. La base es Amor. Da igual dónde estés, con quién estés. Posiblemente esa demanda se hace cuando llevamos tiempo solos, soñando con que aparezca ese alguien que, cuando miremos en el abismo de sus ojos, veamos una galaxia completa, un brillar intenso de millones de estrellas...un espectáculo mejor que el propio cielo.
Los seres humanos somos tan complicados... Pero, ¿qué sería de esta vida si no? A veces no es entender. Es vivir tal cual viene. Aceptar. Soñar un poquito. Confiar. Aunque previamente nos hayan destrozado el corazón, no es imposible que llegue alguien y alimente el calor que un día dejo de crepitar en nuestro ser. Porque el agua está hecha para que fluya por las grietas, para llegar y alimentar a lo más profundo de la Tierra...