Adictos al café

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martes, 22 de septiembre de 2015

"Y si..." (Atrévete a intentarlo)

¿Y si?
[“Y” y “Sí” son tres letras que en sí mismas no suponen ninguna amenaza. Pero si las colocamos juntas, una al lado de la otra, podrían atormentarnos el resto de nuestra vida. ¿Y si?, ¿y si?]
 (Cartas a Julieta)
Hace tiempo que por mi cabeza ronda la idea de escribir algo con fundamento acerca de esta pregunta que en muchas ocasiones todos nos hemos hecho alguna vez. Esa que, seguida de unos puntos suspensivos, y una mirada perdida al cielo, no terminamos. Guardamos dentro aquello que no nos atrevemos a formular por¿miedo? Puede ser.
¿Y si no sale bien? ¿Y si me equivoco?
Las dudas nos paralizan. Atacan silenciosas, de forma inconsciente cuando dormimos. Y de repente, si nos dicen algo, o escuchamos cierta canción, o leemos un textoBOOM. La realidad que te rodea se desmorona. Y llega el miedo, sin ser invitado, para sumarse a los contra que se posan sobre la balanza de tus “y si”.

Esta fatídica pregunta puede ser aplicada para muchos temas. Pero yo me voy a centrar en las relaciones. Las relaciones Algo tan simple como una conexión que se crea de la nada, por una simple casualidad (o, si lo prefieres, por destino). No podemos saber si se sucederá en el momento adecuado para ambos componentes, en este caso, del binomio. Pero ocurre en cierto tiempo y espacio, con un fin que muchas veces en sus inicios, no se sabe ni es comprendido. Suele entablar correspondencia, pudiendo ser de parentesco, amistad, amorosas, de trabajo En algunas no siempre se recibe lo que se da, y muere la perfección que podía suponer ese intercambio. A veces, por más que se intenta, esa relación se pierde. Otras, con el tiempo se hacen más fuertes. Y no necesitan de halagos continuos para endurecerse. Basta con querer ser y estar para tu conexión, para tu amistad. Para lo que sea en que estés pensando.

El “¿y si?” entraña duda. La duda implica un quizás, lo cual considera posibilidad de que no sea seguro lo que se afirma. Y esta inseguridad genera un sentimiento de desconfianza al saber que puede ser que ocurra un hecho contrario a lo que se desea. Es decir, aparece el miedo.
Si algo no depende de nosotros, peor aún. Se le achaca al tiempo el obtener una respuesta para aquello de la que no lo disponemos. “Tiempo al tiempo”, te dicen como consejo para que no te agobies e intentes sobrellevarlo. Pero el tiempo no nos devuelve aquello que hemos perdido, ni a un familiar fallecido, ni a una amistad que se ha alejado, ni mucho menos un amor que se dejó escapar. Dicen que lo que está para uno, a uno regresa. Pero ¿qué pasa cuando nuestro destino nos toca en la puerta, y no queremos (o no sabemos) recibirle? Las dudas, esos quizás que golpean la mente acompañados de los ¿y si ?. Y el tren se aleja del andén, y tú sigues replanteándote si subir, o no. Y si .

No soy partidaria de la presión y los agobios cuando de lo sentimental se trata. Aunque si soy realista, es mejor armarse de valor y arriesgarse, que aunque la marea esté baja, no por ello tienen que haber piedras en el fondo: puede haber un magnífico arenal que amortigüe tu zambullida. Si bien no lo sabrás si no te lanzas al agua.

Puedes elegir mirar hacia otra parte, dejar que se te escape justo delante de tus mismas narices aquello que siempre deseaste. O tal vez debas poner todo tu empeño en combatir por ello, porque la otra parte no te lo va a poner fácil. Lo más probable es que solo tengas esta ocasión, que no se vuelva a presentar Y no debería ser perdido ese escaso y volátil tiempo del que se dispone, porque mientras tanto perderemos la razón de nuestro “y si”, creyendo que podemos dejar para mañana esa situación que nos incomoda con un simple “ya iré viendo que es lo que pasa”, sin atar los cabos que mantienen el navío en puerto; creyendo que la solución a nuestra fatídica pregunta inconclusa y no formulada en alto llegará caída del cielo, o en algún momento de revelación divina. Y no. Siento decirte que no.

Que no llegará esa respuesta clara y precisa que necesitas. Que si de verdad algo te importa, aunque sea lo más mínimo, eres tú quien deba accionar el botón que haga que todo se ponga en movimiento. Los cobardes me dirán que no depende de ellos, que por mucho que hagan y digan, no servirá de nada porque lo que ellos hagan no influenciará en el resultado. Y yo les digo que eso no es así, porque cada pequeña acción que llevemos a cabo será decisiva para que ayude o no a conseguir llegar a  algún punto que nos solucione en parte o por completo nuestro “teorema matemático”, reto complicado o descifrar aquello que no entendemos (Nuestros ¿y si?).

Los que tengan el coraje de intentarlo, de probar y arriesgar a ver qué ocurre, esos tendrán posiblemente aquello que buscan. La respuesta a su pregunta. ¿Y si me arriesgo y sale mal? Plantéatelo diferente. ¿Y si te arriesgas ysale bien? ¿Vas a quedarte con la duda toda tu vida porque crees que algo que ocurrió en el pasado se volverá a repetir?
Quizá tengas delante al amor de tu vida y lo estés perdiendo a cada minuto que pasas sin arriesgarte a caminar. No hace falta que des un paso adelante: con que camines a su lado, va bien. No tengas prisa, que ir despacio mientras se llegue a un destino, aunque no se sepa cuándo se va a llegar, también es válido. Lo importante es el viaje, y que el viajero quiera disfrutarlo. Admirar el paisaje.

No te prives de compartir tus inquietudes con quien te gusta. Que si, por ejemplo, te apetece abrazarle en medio de una muchedumbre, aunque no sea lo normal en ti, hazlo. No te quedes con las ganas. Lánzate de cabeza aunque creas que no vas a saber flotar. Tal vez, y para tu sorpresa, te ayuden a mantenerte a flote. Porque piensa que no solo tu tendrás dudas: la otra parte también tiene sus particulares “y si”.


En la mayoría de los casos, no estamos seguros de dar un paso al frente en lo que a empezar una relación se refiere. Aunque todo marche genial, fantástico y maravilloso. La inseguridad está ahí, y muchas veces no sabemos cómo responder ante ella. Por el miedo. Y nos asalta a bocajarro, sin preguntar. “Qué pasaría si?” Y nos quedamos callados, la pregunta en el aire. Empezar de nuevo supone asomarnos a un abismo y mirar hacia abajo, y veroscuridad. Y esto, aterroriza.

Es prácticamente utópico pretender que no se establecerán diferencias entre lo que vivimos anteriormente y lo que tenemos en el presente. Pero lo cierto es que no debemos comparar, aún así no podemos evitar fijarnos en pequeños detalles que nos damos cuenta de que quien estuvo con nosotros anteriormente, no tenía. Y quien ahora nos ocupa el puesto número uno del whatsapp, si. Quienes han sufrido ventorales y tormentas en su(s) relación(es) pasada(s), se quedan anonadados, impresionados, patidifusoscuando alguien les trata bien, cuando se topan con una mente más abierta de lo imaginado, cuando ven que alguien no pretende apropiarse de ellos como si fuesen una posesión y lo que hace es darle alas para que vuele un poco más. Cualquier tipo de detalle se percibe como no merecido, muchas veces. Y es una pena inmensa, porque todos y cada uno de nosotros merecemos poder disfrutar de una relación con alguien que nos quiere y respeta nuestra libertad. Porque, como leí no hace mucho “si no, no es una relación: es una condena”.


Cada nueva relación es diferente. Puede ser porque con el paso del tiempo maduramos, adquirimos experiencias Aprendemos a ser capaces de ver las cosas desde varios puntos de vista, lograr tener empatía y conseguir “que las discusiones no sean discusiones, sino debates buscando soluciones”, con argumentos sólidos, aclarando cada punto que pueda suponer un error de entendimiento, todo desde el diálogo sincero y con respeto. Madurar a través de la experiencia es ese momento en el que empezamos a asumir errores, porque no somos perfectos. Por supuesto que en el intento de hacer las cosas bien, fallaremos y meteremos la pata, haremos daño. Habrán problemas. Pero, ¿cuándo en cualquier tipo de relación no los hay? Independientemente de que sea relación de pareja, amistad, familiaraceptar y reconocer el error propio hace que todo se encauce, se encamine. Porque “cuando hay que hablar de dos siempre es mejor empezar por uno mismo”.

En una nueva relación, se quiere de manera diferente. Vas con pies de plomo, despacio y con prudencia. Muchas veces, desconfiando. Aunque sea una manera de protegernos, es un sentimiento que es mejor poco a poco ir haciendo desaparecer, porque de lo contrario terminará por ahogarnos.

La parte buena de  todo esto es que una nueva relación te aporta algo, y por eso merece la pena. En muchas ocasiones, se tienen todas las papeletas para que las cosas salgan bien, y no somos conscientes de ello. Y en el caso de que no sea así, de que por alguna razón salga mal, quédate con haberlo intentado. Dile adiós a esos “y si” que no dejan de rondarte la mente, esos que te impiden probar si algo funciona (o no), y no te quedes con la duda. Porque a muchas cosas en esta vida hay que echarle valor.
ATRÉVETE A INTENTARLO.



RaquelCDorta

viernes, 27 de marzo de 2015

PD.

Tenía que escribirlo. Tenía que escribirte. Sí, a tí que has dudado si acaso alguna vez cosas que plasmé por aquí iban por ti. A ti, que dejas cartelitos amarillos por mi vida, que me alegran el día, que me dibujan sonrisa, y los ojitos que brillan por la ilusión de esos Pequeños Detalles que tantísimo me encantanA ti, GRACIAS. 


martes, 10 de febrero de 2015

La crisis de los veintipocos.

Esta mañana iba en el coche, haciéndole de copiloto a mi madre. Cuando no conduces, te fijas más en detalles que no te detienes a mirar yendo al volante. Mientras íbamos por la avenida general de mi pueblo, vi a una chica no mucho mayor que yo (quizá uno, dos, o tres años) embarazada. He de decir que iba medio dormida, y sin desayunar porque me había hecho una analítica, por lo que mi estado alerta era nulo, ¿vale? Pues bien, volviendo al momento embarazada, fue ese instante en el que se abrieron mis ojos de par en par de los pares, muy grandes. “¿ESTÁ EMBARAZADA?” Joder, como si hubiese visto un alien. Ya sé que suena exagerado pero, fue entonces cuando me paré a pensar enserio lo que le dije a alguien unos días atrás y es que “solo me quedan seis años para los treinta”. SEIS. S-E-I-S. SEEEIIIS   Que alguien me despierte y me explique en qué momento voy a cumplir veinticuatro, si fue ayer cuando entré en la carrera (con veinte), si antes de ayer cuando me saqué el carnet (con dieciocho), si fue la semana pasada cuando aún estaba en la ESO (con quince-dieciséis), si fue el mes pasado cuando estaba en primaria aprendiendo inglés (ocho años, mi profe era pelirroja pero no recuerdo su nombre. Olía rico, tiene o tenía una perfumería). Sigo en stand by porque fue hace seis meses cuando supe lo que era leer (con doña Paula, en preescolar), y fue hace un año cuando nací.



He aquí mi “minicrisis” de los veintipocos. Que aún me queda un año y tres meses para cumplir un cuarto de siglo y ya estoy así. ¿Qué será de mí? Si mis amigos de treinta y pocos/muchos se llevan las manos a la cabeza diciéndome lo insuficiente que han hecho con su vida a esas alturas, miedo me da que yo, con diez años menos, no la sepa aprovechar. Visto y dicho así, he vivido un carajo. Queda mucha carretera por conducir, mucha rueda que quemar. Recuerdo mi "always twenty-one", y  aunque extrañe esa edad, lo mejor está por llegar. Fuerza de donde sea, y a improvisar.

by Adrián Glez Fotografía. Edición RCD.

lunes, 26 de enero de 2015

Una estrella se enciende.


No se predice. No se sabe. 


OCURRE.

"Un ángel cayó"














LLevaba días recordando mi paso por UVI, las sensaciones que me despertó y lo que aprendí. A veces nos quejamos por vicio, o simplemente en ese momento nos parece impensable sobrevivir a una mala etapa en la vida. Y deseamos desaparecer. Cerrar los ojos, y dormir mucho tiempo, incluso tal vez para siempre. 

Y de repente ocurre. Una vida se apaga, una estrella se enciende. 

Eterno sueño el tuyo, que donde quiera que estés cuides de tu gente. De tu familia, de tu novia. De tus amigos, que te volverán a ver cuando les toque cruzar la línea y estar allí donde quiera que sea que vayamos después de estar en este mundo. 

Somos energía. Somos aire, polvo, agua, fuego. Somos vida. No somos nada. Porque de repente, dejamos de estar. Inesperado. 



"Cuando los ángeles lloran, lloverá".  Pero hoy el sol luce, entre las nubes. Esa es tu sonrisa, niño.



miércoles, 31 de diciembre de 2014

Y chao, 2014.


Al final decidí hace un balance decente. Una especie de recopilatorio mensual de lo que ha sido este año. Hay mezcla de buenos y malos recuerdos, así como de sensaciones. Pero creo que es importante que lo suelte todo para dejarlo ir, con este año que acaba. 

En el momento en el que la última campanada suene, será cuando habré de cambiar el chip y recibir con ganas este año nuevo que se presenta, intentando desprenderme de todo aquello que me pesa. No será fácil, pero tampoco es imposible. Tengo mucha fuerza de voluntad (quién me conoce, lo sabe) y una vez que tomo una decisión no hay quien me eche atrás. Cumplo mi palabra cuando digo que hago algo y no pierdo la fuerza por la boca, porque la contengo en las ganas de hacer algo. Porque, a modo de introducción de este balance, y como frase del año: "Quien quiere, puede"


El año empezó diferente, raro. Y aunque fue rodeada de mi gente de siempre...fue como nunca. Como nunca antes sentí. Me llamaron el día 1 amaneciendo, y ese fue el primer suceso destacable del año, apenas unas horas de haber comenzado. Temblé de arriba a abajo, de abajo a arriba. Pero no creía posible que 19 días después se presentaran en la puerta de mi casa para mirarme a los ojos y darme el mejor abrazo que recibí en años. Y luego, me robaron un beso. Y entonces, entonces ahí....comenzaba un sueño. Entonces no sabía, entonces... Bendita ignorancia y fé la mia. 


Me fui. Decidí coger vuelo hacia las tierras del fuego. No sabía que ahí sería cuando comenzase a arder. No lo sabía. Algo se ancló a mí, como cuando un barco atraca en el puerto para no volver a zarpar. Y no me di cuenta, maldita sea. Y no me culpo: era tan feliz. Porque me encontró, porque me dijo "¿dónde habías estado todo este tiempo?" y yo le respondí que en la isla de al lado...


Ya por fín había pasado por Urgencias, ese lugar que sabía que era mio y en tan solo 9 turnos pude reafirmarme. Nada más salir por la puerta supe que debía volver, así que para ello habría de pelear. Como una leona. Y digo leona, porque todavía aún no había descubierto "mi animal".

Los tiempos se empiezan a tornar difíciles. Pero la ilusión hace que le reste importancia, que cierre los ojos ante lo malo y sonría, como siempre hice. Como nunca me importó hacer.

Alguien quiso que tuviese una hermana mayor. Una torita que, como yo, no lo había pasado bien y por eso sabía tanto de la vida. Sabía y sabe, como no. Leticia. Eres una grande, un ejemplazo a seguir. 



Empieza de nuevo el insomnio. Porque el miedo no deja de visitarme. Y entonces, una noche aleatoria, así muy gratuítamente, decido coger el coche y conducir. ¿Hacia mis tierras? No. Hacia el contrario. El Sur me llamaba como quien llama insistentemente a la puerta para que le abras, porque afuera hace frío. 

Esa noche merece mención....

Estrellas, estrelladas en ese cielo. Ni una sola nube, por lo que el frío bajaba de la cumbre para llegar hasta cada rincón que intentase ser cálido. Frío, desesperación, llantos. Necesitaba ayuda.

Y llegó...

Cuando le pides a tus ángeles una respueta, una señal, algo que te guíe....
Se cruza ante tí en la carretera. Frenas. El animal me mira a los ojos. 
Blanco, tan bonito como...un lobo ártico...

Y echa a correr. Y yo en el carril del medio de la autopista. 
Nadie de frente, nadie me seguía.
Y desde el arcén, seguía mirándome...

Decidí que ese era el momento de volver a casa, y en mi mente grabado a fuego esa mirada. 
Supe nada más aparcar que era mi animal. Que de un modo u otro, significaba algo.
Y no me equivocaba. Desde entonces, mi tótem.


Abril, finales. A una brujita que siempre estuvo ahí, desde que tuvimos que cruzar destinos debido a alguien. Un "si te veo te hablo", y eso hice. Digo que soy de palabra, y cumplo.
A María, con cariño.
Porque sobran las palabras.


Una primavera más. Dolores insostenibles. Coger vuelo y aparecer por que sí. Inesperado.
Intento de salvación, pero crónica de una muerte anunciada. 
Y yo, yo que seguía empezaña en no ver nada.


Uvi. Y aprender que estamos ahora y dos segundos después no.
Sin duda, uno de los mejores rotatorios de mi vida; con el alma dividida porque siempre fui de Urgencias y al conocer Intensivos supe que sería mi segunda opción. Porque es la esencia, mi esencia: cuidar


Terminar. Teóricamente lo soy. 
Irme al paraíso.

Lo que siempre intuí fue confirmado.
Tuve que marcharme porque mi huellita tenía problemas.
Y entonces, la noche de luna llena lo supe. 
Y así fue.

Decidí perdonar, lo que siempre dije que no haría. Pero es que nunca se sabe. 



LLevaba conmigo a mis cuatro ángeles. Fue solo un segundo...y de repente el descontrol se apoderaba de la máquina. No sentí miedo. No tuve tiempo. Y cuando se detuvo...fui puro hielo, porque mis manos estaban heladas y mi cuerpo, paralizado. 

Ese fue el punto de inflexión, marcaje del antes y después en este año. Sobre todo para destacar el después, que fueron una detrás de otra, como puñales lanzados al aire y que eligen como diana a una familia. Cierto es que todos tenemos nuestro problemas, pero como dice una mujer de mi familia "a nosotros nos miraron tres guaguas de tuertos". Vaya que sí, voy a regalarles una consultita al oftalmólogo. O mejor, parches pa los ojos, pa que dejen de mirar a nadie, hombre ya. 



Me lo pasé contigo. Y me llevé el susto de mi vida, otro más. 
Huesitos andante me llamaban. Portadora de unos ojos enormes llenos de miedo.
Y unos labios bien resecos, que en ocasiones regaste, cual medianero.


Y ya hacía cierto tiempo que Galicia aparecía en mi vida, de un modo u otro. Carteles, anuncios, personas. 
A día de hoy sigo sin entender que significa, pero espero descubrirlo en 2015.



Hola Septiembre = hola Urgencias.
Sí, volví.
Los sueños terminan cumpliéndose, porque "quien quiere puede, quien no busca excusas"
Yo he luchado media vida por llegar y aquí estoy. El siguiente paso será trabajar ahí.
Porque es lo mio, porque reafirmé más si cabe que estoy hecha para eso, a pesar de que me dicen "pero si eres puro nervio", para nada. Mantengo la calma, actúo como un soldado en medio de la guerra (y es que a veces ese servicio parece Vietnam, y lo saben!), y ya después lanzo mi suspiro de "bien hecho". 



Te das cuenta de que algo falla. De que si pasan de ti, es porque algo pasa. Así de claro.
Pero mantienes la esperanza (ay, tontita) de que puede arreglarse. Claro, tu quieres porque tienes una fuerza de voluntad que ya MUCHOS quisieran.

En tu segunda casa te refugiabas, como quien no quiere la cosa. Doce horas día, doce horas noche. Y cuando librabras, un barraquito de la D siempre era la mejor opción para enfrentar un mal día. 

Y es que entonces, empecé a darme cuenta de que en ese equipo estaba alguien que me cambiaría la vida. Literalmente. Judith. LLegaste con tu energía, como una tormenta tropical levantado vendavales. Y qué vendavales, que no fui la única que se enamoró de tí...
Gracias por esa grandiosa apertura de ojos en aquel pasillo, aquella madrugada. Gracias por hacer que sacase la guerrera que llevo dentro, esa que ahora no quiere marcharse por nada del mundo. Aunque a veces le de bajón, sigue ahí. Estoica. Stronger.


El mes del pasotismo. Sin p mayúscula porque paso. 

El mes de pender la vida de un hilo, y no la mía precisamente. Si no la de mi hombre, de mi patriarca, de mi ilusión para volver cada fin de semana al pueblo. En un abrir y cerrar de ojos, casi estás como casi no. 
Ángeles, ayuden.

El mes de ya resolverme sola, solita. El mes de no pisar la casa de mi madre.
El mes de no parar, porque hay que vivir.



Y llega. Tenía ilusión porque llegase el día en el que el avión aterrizase en la pista y verte. Pero al final, descubrí que mejor que vinieses a decirme algo que ya sabia, te quedases en tierra. Si hubieses venido a pesar de todo quizá algo hubiese cambiado. O no. Tod@s sabemos que cuando te propones algo, vas a por ello pero...la fuerza por la boca pierdes. Lo siento por ser tan crítica, pero es tan cierto que no tienes argumentos para rebatirlo. Creo que es lo único malo que  voy a decirte, porque lo demás está dicho por sí solo, tu y yo lo sabemos y no hay más. Ya irán sucediendose hechos que confirmarán todo lo que eres, y espero que sirvan para abrirme más los ojos si cabe. 


Por lo pronto, voy a pensar más en mi.

 Y antes de hacer mi última valoración mensual, citar a Cathy. Es que no podía no hacerlo, porque apareciste, o te busqué, o no sé qué. Desde casi principios de año estabas por ahí, cerca y lejos. Y creo que merece la pena nombrarte porque eres de las pocas cosas buenas que me llevo de este año. Porque tu alegría se contagia, y consigues hacer el bien a los demás. No pierdas eso por favor, que eres de las personas más puras que conozco. 

Ah...y no olvidar "algo"; me dijo mi madre que ya llegaría.
¿Será verdad? Ojalá peque...Mami te espera.


¿Cómo resumir esto? 
No hay forma.
Mil y un flashes acuden a mi mente: momentos, miradas, sonrisas, amor, besos, desamor, dolor, trabajo, hogar, accidentes, mi familia, mis amig@s, mis "brujitas", los versos y los besos...

No voy a pedirle nada a 2015. Bueno, no voy a mentir que con cada uva que me coma, algún deseo pediré.  

Pero no voy a pedirle "sé el año de mi vida"
Simplemente, me limitaré a HACER MI VIDA.

A ser yo. 
A luchar por mantener mi sonrisa.

Y a IMPROVISAR.
(cosa que he aprendido de hace poco para acá que es lo mejor que se puede hacer)

Y toda oportunidad que se presente, no dejarla pasar. 
Que no es que los trenes pasen y se escapen: es que todos somos un tren sin vías, que ha de hacer camino y dejar huella, y parar cuando debe en las estaciones que se encuentre. Echar mano a los frenos y disfrutar el mítico "carpe diem" porque cada segundo cuenta. Y el aire que respiras ahora no volverá. 



Mis mejores deseos para tod@s.
Nos vemos al otro lado. Y si no me encuentras,
busca a la chica del café. Con una sonrisa inmensa.



lunes, 4 de noviembre de 2013

"¿Por qué corres?"

   Ya se ha cumplido un mes desde aquellos primeros días de Octubre en los que comencé con un reto que llevaba tiempo en mi mente: correr. Nunca se me ha dado bien, por lo que nunca me ha gustado. Pero una necesidad imperiosa gritaba en mi interior, me decía "vamos, ¡¡sal!! lo necesitas...". Y así era. Desde que empecé la universidad he estado parada, deportivamente hablando. Dejé la rítmica, dejé de nadar... Y me volví una auténtica sedentaria de un momento a otro. Gracias a que mi genética es buena, y tras muchos años de deporte por mucho que pare una temporada no cambia mi anatomía. 

   Pues eso, queso. Que llevaba sopesando un tiempo el correr, pero no acababa de decidirme. Ya fuera por vergüenza o qué se yo (creo que el no aguantar ni dos minutos corriendo influía), retrasaba una y otra vez ese momento de calzarme las zapas y salir ahí fuera. "Mañana, mañana...". La idea era comenzar en Septiembre, pero como otros muchos buenos propósitos que te empeñas en comenzar un lunes, en año nuevo o cuando regresas del verano, este cayó el saco del olvido porque siempre encontraba "escusas" para no salir a correr. Hasta que, el 1 de Octubre me dije a mi misma que se había acabado ese escaqueo, el poder y no querer. Estaba agotada ese día, pero me daba igual: iba a salir aún así solo aguantase esos temidos "dosminutos" que me asfixiaban solo con pensarlo. Fuera miedos, vamos reto. 


   Efectivamente salí y no era capaz de llevar una respiración normal: enseguida empecé a hiperventilar y las piernas se me aceleraban solas. No era capaz de acompasarme (y eso que entre el baile y la música se supone que sé llevar los tiempos...Correr es otro cantar). Me frustré, ¡¡vaya que si me frustré!! El jodido dolor en el flanco derecho me estaba matando. Y de paso, asfixiando. Dos minutos, ¡¡qué sorpresa!! Como me era bastante complicado seguir corriendo, decidí caminar. Y no tardé mucho en volver a casa, pero mañana sería otro día. No había aguantado nada, pero me sentía algo contenta por haberme decidido a intentarlo. Días después (creo recordar que casi una semana) volví a salir. De nuevo la misma rutina: acelerarme (tendencia de velocista modo on, fondista modo off), respiración acelerada e insuficiente, flato en la fosa iliaca derecha. Bueh...esa vez fueron 4 minutos. Algo es algo, dijo un calvo cuando encontró un pelo en la sopa. 

   Poco a poco fui saliendo, animándome que si no corría por lo menos caminaría. Tres veces en semana era una buena meta, y al menos uno de esos días corría aunque fuese un poquito. Cambié la música de mi reproductor, con nuevas melodías de ritmos marcados y moviditas (para animarme). Comencé a salir acompañada, lo cual fue vital para aprender que puedo ir más despacio y, ¡¡eureka!!, descubrir que soy capaz de coordinar mi respiración y hacerla cada vez más lenta aunque mis piernas vayan un poco más rápido. 

   Y así, sin darme cuenta, fueron pasando los días. Y, contra todo pronóstico, fui aguantando cada vez un poco más. Ya salía sola, sin necesidad de compañía que me marcase el ritmo: podía hacerlo yo misma. La música, mis pasos y mis ganas de superarme. De aguantar dos minutos a hacerlo veinte; de hacer tan solo metros a marcarme mis cuatro km. No está mal =) ¡¡y seguiré sumando!!


  Entrego mi tiempo, para entrenar la mente...la fuerza de la mente. Porque cuando sientes que no puedes más, un "vamos campeona" es una inyección. Es mi particular GO GO GO (gracias LR). Cada uno tiene su propio mantra, su frase de repetición para decirle al interior que se puede seguir, que todavía queda energía. "Hasta la siguiente farola" también sirve :P 


  Hoy me marqué 50 minutitos. Tuve que dejar de trotar en algunas cuestas y echarme a andar a paso veloz, porque aún no tengo el fondo deseado. Pero sigo adelante, porque mi meta es superarme. De prácticamente odiar correr a necesitar hacerlo día sí y otro también...es un GRAN paso. Para mí lo es, y eso es suficiente. Digan lo que digan, piensen lo que piensen. Porque si quieres, puedes. LUCHA. (aplicable no solo a correr, si no a más cosas...) Lo importante es encontrar el ritmo, cosa que parece fácil pero oye, puede llevarte a frustración al principio porque nadie dijo que correr fuese sencillo. Y menos para personas como yo, que tenemos cero fondo, y un corazón tendente al desboque junto con una respiración más rápida de lo usual. Hay que buscar el foco, centrarse en la idea de que estás corriendo y no lo haces por que sí: lo haces por una razón. La que sea. Hay gente que lo hace porque quiere hacer ejercicio y con ello bajar de peso, otras personas porque siempre han hecho deporte y necesitan seguir haciéndolo, algunas porque sienten que corriendo liberan cargas pesadas y ese estrés de la semana, ...

  El anuncio de Nike "Just do it - Un sinfín de posibilidades" dice una frase que me gusta mucho, la cual escuché días antes de tomar la firme decisión de incorporar a mi rutina el salir a correr;  dice así: "si puedes correr por llegar tarde, corre una manzana. ¿Demasiado fácil? déjalos atrás...ASÍ ES COMO SE CORRE"



   Me preguntaron, en mi carrera de esta noche, que por qué corro. A este interrogante que me formularon le acompañaba una mirada-barrido, esas de arriba hasta abajo y viceversa, como dando a entender que a mí no me hace falta correr. Eh, que no lo hago por el cuerpo (qué si, vale, mi sistema cardiovascular y respiratorio lo agradecen, pero no es precisamente por las "chichas" por lo que lo hago). Estoy entrenando mi mente, poniendo a prueba mi capacidad de seguir adelante y, para mi grandísima sorpresa ver que mi límite está más allá de lo que yo lo había estipulado. Y que conste que sigo buscándolo, porque aún no lo he encontrado. Como dice Josef Ajram, "I don't know where the limit is, but I know where it's not". Pensaba que no era capaz de acompasar mi respiración, que no podía respirar profundamente y lento mientras corría pero sí, sí que puedo y además cada vez lo hago mejor: aguanto más y disfruto a cada paso que doy, llenando mis pulmones con el aire que lleva ese oxígeno para cada uno de mis músculos, para seguir adelante, corriendo y disfrutando de lo que hago. Y de lo que poco a poco consigo. 


  Llegar a casa, estirar (no solo para descargar músculos sino para no olvidar que una vez fui gimnasta...) y hacer alguna que otra repetición con mancuernas, flexiones o abdominales culmina la sesión. Y qué decir de una buena ducha de agua tibia que relaje el cuerpo...viva el sonido del agua caer, que relaja la mente también. FELICIDAD ABSOLUTA, y mi espíritu de superación dando saltitos. 



"SERÁ MEJOR QUE EMPIECES A MOVERTE. JUST DO IT."


lunes, 11 de marzo de 2013

¿Corazón que no siente?

Lo que no vemos...y lo que no sabemos. Imaginamos, y la mayoría de las veces lo hacemos más grande de lo que realmente es. Otras, en cambio...se acierta. Y, por una vez, quisiera equivocarme. Necesito que me digas que estoy equivocada. 

miércoles, 20 de junio de 2012

Anoche...

...me apetecía subir allá arriba, a buscar estrellas fugaces. A verlas. Y lo gracioso es que pensé en alguien que, bueno, no es nada a mí pero...necesita un rescate urgente. Aunque es una persona fuerte, o lo intenta: eso aparenta...


   Me recuerdas tanto a mí.... Cuando crucé tus ojos con los míos aquella noche, y dos días después volví a hacerlo, me di cuenta... Me dí cuenta de que algo fallaba, en tí. Que algo o alguien te estaba destrozando, o quizá ya lo había hecho. Tu defensa es la ironía, la broma cuchillada yendo a "matar". Pero realmente tienes más corazón del que aparentas, aunque quieras lucir como el mayor rascacielos del mundo, imponente y fuerte, bien resistente...tu estructura interna es como la de cualquier ser humano: imperfecta. Por mucho que intentes racionalizar, por mucho que intentes esconderte tras la pared de hormigón, no puedes. Y menos a mí, que sé leer miradas, menos a mí que sé que algo te duele porque veo en tí el reflejo de mi misma hace unas semanas. Necesitas que te rescaten, tú y otros muchos tantos corazones heridos pero...yo ya no soy rescatadora. Sal de ese agujero negro poco a poco, porque tienes unos ojos que merecen sonreír a la misma vez que tu sonrisa; no seas "mona lisa"... Enseña esa sonrisa tan linda que tienes, y enseña el brillo en tus ojos: más de un sueño robarán a alguien. Vamos, hazlo. Tú puedes salir de ahí. Puedes superarlo. Porque no estás solo.

lunes, 18 de junio de 2012

3.718


Tengo ganas de estar en la cima del país, en esos 3718 metros de altura, contemplando un amanecer después de una buena pájara que seguro sufriré por mi falta de entreno, y porque soy un fisquito de alambre que, aunque tiene aguante, no es de piedra. Tengo ganas de estar allá arriba, en ese pico, y sentir ese aire falto de oxígeno. Tengo ganas de por un momento quedarme en stand-by, sin pensar, solo escuchando el silencio, sintiendo el latir del volcán bajo mis pies. Tengo ganas, muchas ganas…pero, como por tantas otras cosas, he de esperar. PT<3

miércoles, 30 de mayo de 2012


=) 

Vamos...ha de florecer la hierba en medio del desierto. No importa lo difícil que sea, lo que importa es que es posible. ¿Sin agua? Sin agua. Hay otros recursos. Aprovéchalos.... 

lunes, 28 de mayo de 2012


Yo sueño. Sueño con que, a pesar de ser difícil, será posible. Ya lo soñé antes, algo parecido...y lo conseguí. Ahora continúo El Sueño, constante, perteneciente a una segunda parte de muchas otras que están por venir. Siempre, siempre, siempre avanzando. Aunque a veces no apetezca, aunque a veces esté cansada. Aunque a veces sienta que me faltan las fuerzas. Venga, un poquito más..."te falta poco". Sigue soñando. 

viernes, 25 de mayo de 2012



Un día te despiertas y te das cuenta de que algo dentro de tí se ha roto. Algo ha cambiado, no sientes igual. En esencia sigues siendo la misma, pero...algo falla. Y lo peor es que duele. No tienes ni idea de cómo arreglarlo. Pero decides seguir adelante, con una enorme sonrisa en tu cara, para que no se note. Para SOBREVIVIR a ese sentimiento que te desgarra por dentro. Porque siempre fuiste fuerte, y una luchadora. Y aunque a penas queden ganas de seguir has de seguir fiel a tus principios. No abandones. Sigue sonriendo. "Sigue nadando".


Aguanta estoicamente hasta el final.

Siente que desvanece, que ya no puede más. Hasta en sueños siente que se desmaya...
Pero a pesar de ver sus ojeras en el reflejo del cristal, a pesar de ver sus ojos anegados de agua y sal, a pesar de que su corazón ya no late igual...Ella, como siempre, aguanta y aguantará estoicamente hasta el final.






...porque, según dicen...es una luchadora nata. Le viene de familia =)

viernes, 30 de marzo de 2012

Lo que tenga que ser, será.

   Jamás olvides que tu vida es mas grande que tus miedos, que tus fuerzas son mayores que tus dudas. Que aunque tu mente esté confundida, tú corazón siempre sabrá la respuesta. Con el tiempo lo que hoy es difícil, mañana será un tesoro. Pelea por lo que realmente te llene el alma, y ten la virtud de saber esperar, porque todo lo que tiene que ser... será.


miércoles, 28 de marzo de 2012

Hay que escuchar a la cabeza, pero dejar hablar al corazón.