Adictos al café

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sábado, 14 de noviembre de 2015

like Wine.



Había algo que hacía que el tiempo volase cuando estábamos juntos, y siempre se nos hiciera tarde. 
Que cualquier plan, si íbamos a coincidir, 
ya nos pareciese divertido.


martes, 22 de septiembre de 2015

"Y si..." (Atrévete a intentarlo)

¿Y si?
[“Y” y “Sí” son tres letras que en sí mismas no suponen ninguna amenaza. Pero si las colocamos juntas, una al lado de la otra, podrían atormentarnos el resto de nuestra vida. ¿Y si?, ¿y si?]
 (Cartas a Julieta)
Hace tiempo que por mi cabeza ronda la idea de escribir algo con fundamento acerca de esta pregunta que en muchas ocasiones todos nos hemos hecho alguna vez. Esa que, seguida de unos puntos suspensivos, y una mirada perdida al cielo, no terminamos. Guardamos dentro aquello que no nos atrevemos a formular por¿miedo? Puede ser.
¿Y si no sale bien? ¿Y si me equivoco?
Las dudas nos paralizan. Atacan silenciosas, de forma inconsciente cuando dormimos. Y de repente, si nos dicen algo, o escuchamos cierta canción, o leemos un textoBOOM. La realidad que te rodea se desmorona. Y llega el miedo, sin ser invitado, para sumarse a los contra que se posan sobre la balanza de tus “y si”.

Esta fatídica pregunta puede ser aplicada para muchos temas. Pero yo me voy a centrar en las relaciones. Las relaciones Algo tan simple como una conexión que se crea de la nada, por una simple casualidad (o, si lo prefieres, por destino). No podemos saber si se sucederá en el momento adecuado para ambos componentes, en este caso, del binomio. Pero ocurre en cierto tiempo y espacio, con un fin que muchas veces en sus inicios, no se sabe ni es comprendido. Suele entablar correspondencia, pudiendo ser de parentesco, amistad, amorosas, de trabajo En algunas no siempre se recibe lo que se da, y muere la perfección que podía suponer ese intercambio. A veces, por más que se intenta, esa relación se pierde. Otras, con el tiempo se hacen más fuertes. Y no necesitan de halagos continuos para endurecerse. Basta con querer ser y estar para tu conexión, para tu amistad. Para lo que sea en que estés pensando.

El “¿y si?” entraña duda. La duda implica un quizás, lo cual considera posibilidad de que no sea seguro lo que se afirma. Y esta inseguridad genera un sentimiento de desconfianza al saber que puede ser que ocurra un hecho contrario a lo que se desea. Es decir, aparece el miedo.
Si algo no depende de nosotros, peor aún. Se le achaca al tiempo el obtener una respuesta para aquello de la que no lo disponemos. “Tiempo al tiempo”, te dicen como consejo para que no te agobies e intentes sobrellevarlo. Pero el tiempo no nos devuelve aquello que hemos perdido, ni a un familiar fallecido, ni a una amistad que se ha alejado, ni mucho menos un amor que se dejó escapar. Dicen que lo que está para uno, a uno regresa. Pero ¿qué pasa cuando nuestro destino nos toca en la puerta, y no queremos (o no sabemos) recibirle? Las dudas, esos quizás que golpean la mente acompañados de los ¿y si ?. Y el tren se aleja del andén, y tú sigues replanteándote si subir, o no. Y si .

No soy partidaria de la presión y los agobios cuando de lo sentimental se trata. Aunque si soy realista, es mejor armarse de valor y arriesgarse, que aunque la marea esté baja, no por ello tienen que haber piedras en el fondo: puede haber un magnífico arenal que amortigüe tu zambullida. Si bien no lo sabrás si no te lanzas al agua.

Puedes elegir mirar hacia otra parte, dejar que se te escape justo delante de tus mismas narices aquello que siempre deseaste. O tal vez debas poner todo tu empeño en combatir por ello, porque la otra parte no te lo va a poner fácil. Lo más probable es que solo tengas esta ocasión, que no se vuelva a presentar Y no debería ser perdido ese escaso y volátil tiempo del que se dispone, porque mientras tanto perderemos la razón de nuestro “y si”, creyendo que podemos dejar para mañana esa situación que nos incomoda con un simple “ya iré viendo que es lo que pasa”, sin atar los cabos que mantienen el navío en puerto; creyendo que la solución a nuestra fatídica pregunta inconclusa y no formulada en alto llegará caída del cielo, o en algún momento de revelación divina. Y no. Siento decirte que no.

Que no llegará esa respuesta clara y precisa que necesitas. Que si de verdad algo te importa, aunque sea lo más mínimo, eres tú quien deba accionar el botón que haga que todo se ponga en movimiento. Los cobardes me dirán que no depende de ellos, que por mucho que hagan y digan, no servirá de nada porque lo que ellos hagan no influenciará en el resultado. Y yo les digo que eso no es así, porque cada pequeña acción que llevemos a cabo será decisiva para que ayude o no a conseguir llegar a  algún punto que nos solucione en parte o por completo nuestro “teorema matemático”, reto complicado o descifrar aquello que no entendemos (Nuestros ¿y si?).

Los que tengan el coraje de intentarlo, de probar y arriesgar a ver qué ocurre, esos tendrán posiblemente aquello que buscan. La respuesta a su pregunta. ¿Y si me arriesgo y sale mal? Plantéatelo diferente. ¿Y si te arriesgas ysale bien? ¿Vas a quedarte con la duda toda tu vida porque crees que algo que ocurrió en el pasado se volverá a repetir?
Quizá tengas delante al amor de tu vida y lo estés perdiendo a cada minuto que pasas sin arriesgarte a caminar. No hace falta que des un paso adelante: con que camines a su lado, va bien. No tengas prisa, que ir despacio mientras se llegue a un destino, aunque no se sepa cuándo se va a llegar, también es válido. Lo importante es el viaje, y que el viajero quiera disfrutarlo. Admirar el paisaje.

No te prives de compartir tus inquietudes con quien te gusta. Que si, por ejemplo, te apetece abrazarle en medio de una muchedumbre, aunque no sea lo normal en ti, hazlo. No te quedes con las ganas. Lánzate de cabeza aunque creas que no vas a saber flotar. Tal vez, y para tu sorpresa, te ayuden a mantenerte a flote. Porque piensa que no solo tu tendrás dudas: la otra parte también tiene sus particulares “y si”.


En la mayoría de los casos, no estamos seguros de dar un paso al frente en lo que a empezar una relación se refiere. Aunque todo marche genial, fantástico y maravilloso. La inseguridad está ahí, y muchas veces no sabemos cómo responder ante ella. Por el miedo. Y nos asalta a bocajarro, sin preguntar. “Qué pasaría si?” Y nos quedamos callados, la pregunta en el aire. Empezar de nuevo supone asomarnos a un abismo y mirar hacia abajo, y veroscuridad. Y esto, aterroriza.

Es prácticamente utópico pretender que no se establecerán diferencias entre lo que vivimos anteriormente y lo que tenemos en el presente. Pero lo cierto es que no debemos comparar, aún así no podemos evitar fijarnos en pequeños detalles que nos damos cuenta de que quien estuvo con nosotros anteriormente, no tenía. Y quien ahora nos ocupa el puesto número uno del whatsapp, si. Quienes han sufrido ventorales y tormentas en su(s) relación(es) pasada(s), se quedan anonadados, impresionados, patidifusoscuando alguien les trata bien, cuando se topan con una mente más abierta de lo imaginado, cuando ven que alguien no pretende apropiarse de ellos como si fuesen una posesión y lo que hace es darle alas para que vuele un poco más. Cualquier tipo de detalle se percibe como no merecido, muchas veces. Y es una pena inmensa, porque todos y cada uno de nosotros merecemos poder disfrutar de una relación con alguien que nos quiere y respeta nuestra libertad. Porque, como leí no hace mucho “si no, no es una relación: es una condena”.


Cada nueva relación es diferente. Puede ser porque con el paso del tiempo maduramos, adquirimos experiencias Aprendemos a ser capaces de ver las cosas desde varios puntos de vista, lograr tener empatía y conseguir “que las discusiones no sean discusiones, sino debates buscando soluciones”, con argumentos sólidos, aclarando cada punto que pueda suponer un error de entendimiento, todo desde el diálogo sincero y con respeto. Madurar a través de la experiencia es ese momento en el que empezamos a asumir errores, porque no somos perfectos. Por supuesto que en el intento de hacer las cosas bien, fallaremos y meteremos la pata, haremos daño. Habrán problemas. Pero, ¿cuándo en cualquier tipo de relación no los hay? Independientemente de que sea relación de pareja, amistad, familiaraceptar y reconocer el error propio hace que todo se encauce, se encamine. Porque “cuando hay que hablar de dos siempre es mejor empezar por uno mismo”.

En una nueva relación, se quiere de manera diferente. Vas con pies de plomo, despacio y con prudencia. Muchas veces, desconfiando. Aunque sea una manera de protegernos, es un sentimiento que es mejor poco a poco ir haciendo desaparecer, porque de lo contrario terminará por ahogarnos.

La parte buena de  todo esto es que una nueva relación te aporta algo, y por eso merece la pena. En muchas ocasiones, se tienen todas las papeletas para que las cosas salgan bien, y no somos conscientes de ello. Y en el caso de que no sea así, de que por alguna razón salga mal, quédate con haberlo intentado. Dile adiós a esos “y si” que no dejan de rondarte la mente, esos que te impiden probar si algo funciona (o no), y no te quedes con la duda. Porque a muchas cosas en esta vida hay que echarle valor.
ATRÉVETE A INTENTARLO.



RaquelCDorta

viernes, 21 de agosto de 2015

Momento(s)

momento:
1. Espacio de tiempo muy breve.
2. Tiempo puntual en el que se sucede o se realiza una cosa.
Sinónimo: instante



Hace ya algunos meses, conocí a alguien. Pronto descubrí, a base de meras observaciones y pequeños detalles, que esa persona adoraba los momentos tanto como yo. Les otorgaba valor en función de lo que le removiese dentro, de lo que le hiciese sentir. O eso creo. Al menos, yo así lo hago. 



No sé si tal vez a tí, que lees estas palabras, te ha ocurrido que un simple instante en el que compartes lo más cotidiano del mundo con alguien, te alegra el día. Me ha ocurrido que tras una mañana de agobio, de estrés y de querer mandar el mundo al carajo, llegue la persona menos pensada y me regale una sonrisa. Un momento. Pero tiene más significado (o importancia) cuando esa persona es alguien a quien aprecias. 
Puedes tener a esa persona en otra localización geográfica diferente, no poder rozar su piel ni acariciarla si a así te lo pide el alma, pero...con las tecnologías de las que disponemos, un simple mensaje puede hacer que se dibuje en la cara la mayor de las sonrisas. Porque cuando tu teléfono hace "tirorí" y ves en pantalla su nombre, reconoces que te alegra. Y ese mensaje, foto, o audio...es un "estoy aquí", o un "me acuerdo de tí". Sin importar la distancia, también se pueden crear momentos.



Evidentemente, valoro más los vividos en persona. Sobre todo porque es posible ver la expresión de la persona que te acompaña: el brillo de sus ojos cuando te cuenta algo que le trae buenos recuerdos, su sonrisa pícara si bromea contigo, la textura de su piel suave... Y da igual de qué se hable, porque la excusa siempre puede ser abrir una botella de vino una noche de miércoles porque sí. Porque apetece. Y se crea un instante con nombre. Un flor de Chasna rosado, por ejemplo. Pero puede llamarse como tú quieras. O simplemente no ponerle nombre, pues tu sabes lo que para tí significa.



Muchas veces no vemos, o no valoramos estos sencillos minutos en los que la nada puede significar todo, en los que el más insignificante detalle puede cobrar una importancia brutal que marque tu recuerdo y al evocarlo, sientas ese momento como si de nuevo volvieses a él.



En concreto, al escribir esto ahora, si cierro los ojos y canto cierta canción, puedo volver a aquella noche lluviosa de febrero en la que jamás imaginé bailar acompañada, y puedo volver a sentir el tacto de la ropa de mi acompañante, su olor, la febril temperatura de su piel, y hasta consigo escuchar su voz cantándome al oído aquellas notas que, sin imaginarlo, marcaron con M mayúscula un Momento. Un punto de inflexión en la vida de ambos.



Y aquí me hallo: vomitando palabras a las que no termino de encontrarles el sentido. Y de casualidad encontrándome con un quince de enero de hace cinco años. Y con las palabras más bonitas que podemos decir si las sentimos de verdad. Y enseguida pienso en esas páginas que guardan "Momentos" y que pronto verán la luz. Luz, y brillo, para la oscuridad de la Noche que se acerca sigilosa. Noche que en cada ocaso, vuelve llena de estrellas. 





miércoles, 19 de agosto de 2015

Lo que tu prefieres.

A veces la inmensidad nos asusta. Tanto que lo incierto, nos desarma. No entendemos un por que, y ya nos sentimos indefensos. 

Queremos controlarlo todo, intentar anticipar nos pero a veces no es posible.

Y simplemente es que a veces sucede, y no podemos escapar de lo que la vida nos cruza en el camino cualquier noche aleatoria de febrero.
 

Si quieres, puedes llamarlo destino, o tal vez sea lo ultimo que esperases que te descuadrara los esquemas.


martes, 21 de julio de 2015

Rompiendo esquemas.

Cambiando el rumbo de una vida.

5.

Te diste cuenta hace meses.
Y ahora cierras los ojos, o intentas hacer creer que los cierras.
Pero sigues con ellos muy abiertos.
Y ves lo mismo que yo:
cielos llenos de estrellas.

jueves, 30 de abril de 2015

nza

Aquella noche no tenía intenciones de conocer nuevos mundos. Créeme cuando te digo que cualquier geografía que se presentase ante mis ojos, me resultaba meramente aburrida.

Sin imaginarlo, descubrí tu paisaje. Esa mirada fulminante, la típica excusa del teléfono y una canción.
Tu mirada se perdía hacia la izquierda, cayendo tus pestañas a la vez que tus muros. Y que los míos. Pero entonces no lo sabíamos. (y ahora tampoco, solo que nos encanta hacernos los locos)

Es más que posible que ya nos hubiésemos cruzado antes, sin ser conscientes de ello, por la ciudad en la que vivimos. O en nuestro local de fiesta favorito. ¿Cuántas noches no iríamos a beber allí, y estaríamos cuerpo con cuerpo sin apreciar la cercanía? 

Pero fue aquel febrero, cuando no esperábamos nada (o por lo menos yo) cuando chocamos. Cuando, en medio de la multitud se me ocurrió pensar en alto y contestarle a la pregunta que sonaba en la canción en ese momento. Tus ojos se abrieron de par en par preguntándome. qué había dicho. Pues eso
Y juntarnos más (si es que se podía), bailar y mirarnos hondamente a los ojos.

En aquella calle me robaste el beso. Que gustosa correspondí, evidentemente. Desprendías una energía que atraía a mi anatomía, como si del satélite lunar a la tierra se tratase. A distancia fija, pero con atracción continua. (tienes un imán, y lo sabes)

Sin darnos cuenta, empezamos a frecuentarnos. Cada vez más, porque buscábamos cualquier excusa para compartir un rato juntos. Sin duda, el vino fue la mejor de las posibles para disfrutar el momento.

Somos dos almas libres, como dijo la morena. Aún así, toda alma libre anhela en el fondo compartir su libertad con otra alma que sea capaz de entenderla, y respetarla. Esa capacidad de comprensión es otra de las cosas que añadiría a la lista de lo que me gusta de ti. Eres capaz de crear de la nada un universo, y hacer que me sienta cómoda en él siendo yo misma.


Por eso algo me dice que no me equivoco cuando a medianoche abro los ojos y te veo sonreír en sueños, y entonces me dan ganas de decirte que[to be continued]







viernes, 3 de abril de 2015

Cinco meses.

¿Qué estabas haciendo hace cinco meses?
Quizá ni lo recuerdes...y eso que no hace tanto. 
Hace cinco meses, salía yo de entrenar e iba a ver a unos amigos. Risas, en el bar de siempre. Pero inquieta, como alguna que otra vez que presentí que las cosas no iban bien. Entonces...

Una llamada. Un "voy a acompañar a una amiga a...". Un "no me lo creo, pero vale", por mi parte. 
Colgar y la mirada perderse. Y mi amigo decirme "¿todo bien?". No supe responder.

Marcharme a casa, y al llegar la verdad. Saberla sin decirla. 
Los ojos llenos de miedo de mamá. 
Un siéntate.
Mi "qué pasó".

...

Hace cinco meses, porque tuvo que ser en ese momento y no ser ahora...  
El chico de verde me dijo que no escaparías, y yo lloré un río mientras él intentaba reconfortarme de algún modo. Y UVI 4 se me antojó hostil, a pesar de ser "casa" para mí meses atrás, cuando no alcanzaba a imaginar que todo giraría 360 grados. Te fuiste a medias, y volviste a nacer. Porque siempre has sido un roble. Ni el monzón más fuerte te tumba. 

Pero hay algo con lo que no contaba. Ni yo, ni nadie. Ni tú. Silenciosa pérdida caminante. Quizá si no hubiese ocurrido el accidente, su llegada se habría retrasado. Sin embargo, llegó. Antes de la cita quiso presentarse, sin dejarnos tiempo a poder decirnos tantas cosas...

Nunca olvidaré tu mirada de reconocimiento al despertar de tu sueño, al volver aquí, conmigo. Aunque ahora quizá me mires y no sepas (o tal vez sí) quién soy. 

Dicen que mientras algo se recuerde, no deja de existir. Tú hay veces que no sabes, pero ya me encargo yo de recordarte/recordarme/recordarnos quién eres. Y lo más importante: que te quiero.


jueves, 26 de febrero de 2015

Cuando la palabra "novio" te da miedo.

"Novio": dícese de aquella Persona que mantiene una relación de amor con otra, especialmente cuando tiene intención de casarse o de vivir en pareja con ella.

"Miedo":  Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.



Filofobia -->   "La filofobia se define como un persistente, anormal e injustificado miedo al amor, a enamorarse o a estar enamorado. Las personas que padecen esta fobia  son adictos al evitamiento, temen vincularse a otra persona hasta el extremo de ser vulnerables y poder salir dañados de esa relación, por lo que sólo establecen relaciones sin compromiso evocadas al fracaso.  Suelen mantener relaciones con personas de las que saben que no se enamorarán, huyen de alguien que se haya enamorado de ellos, o eligen parejas que saben que terminarán por dejar la relación por su falta de implicación.  También, tienden a tener relaciones simultáneas, con el fin de no tener nunca el sentimiento de abandono. Además, evitan hablar de sí mismo, para que sus parejas no les conozcan del todo, creando así una barrera entre su relación y su persona."


Se me eriza la piel cada vez que escucho la palabra "novio". No sé si es miedo o simplemente, desgana. O ambas cosas. El nivel que alcanza el rechazo es inimaginable. Indescriptible. No sabría expresarme. 

Y es que se está tan bien sola, solita, sola. Aunque a veces se extrañe el compartir, que también podemos hacerlo con amistades. Dar abrazos, salir a dar una vuelta, reír... Porque no es lo mismo, pero llena. Rellena. 


Tan grande puede ser la decepción que te llevas con alguien que ya no sólo es la sensación de incapacidad de relación con otro semejante, si no esa "falta de chispa", de ganas, de "yoquesé". LLega un punto en el que estar a solas es más atractivo que vivir momentos acompañado. Ojo, que no me refiero a quedarse encerrada en casa y no ver más allá de las cuatro paredes que te rodean. Me refiero a esa soledad escogida, a ese momento que, aunque estés rodeado de personas, eres ser individual sin ese "compromiso" de alguien más. 

Creo que me estoy liando, pero supongo que se entiende la idea. Si no es así, pregúntame a ver si la musa asoma y me inspiro para decir algo con sentido. (Creo que necesito otro café...)

A veces son imprescindibles esos momentos off line, ese "quererse a un@ mism@", ese "estoy sol@ porque quiero y lo neccesito". Porque sí, porque hace falta. Hay que entenderse y quererse a uno mismo antes de volver a compartirse. Es FUNDAMENTAL. Fallamos en entregarnos a la primera de cambio a quien nos enamore con palabrerías o actos baratos. Y los llamo baratos porque a la larga, salen caros. 

Soy de las que prefiere frialdad al principio, cautela y pasitos tuntún, que un fogoso inicio para luego quedar reducido a cenizas. Me encanta arder, y quemarme. Sí, me gusta jugar con fuego. Pero eso no quita haber aprendido a hacer las cosas bien. O estar en proceso de aprendizaje.

Total, que vuelvo a liarme. Para el caso: tal y como es mi vida ahora, hoy, me encanta. Ni me preocupo por lo pasado (o lo intento, y la verdad que los fantasmas no me visitan), ni me obsesiono con pensar en mañana. Siempre lo digo: si no sé lo que voy a comer mañana, ¿cómo voy a saber que haré en un mes?

Cuando la palabra "novio" te da miedo...no piensas en nada cuando conoces a alguien. Te limitas a vivir el momento, y nada más. Lo importante es sentir, y disfrutar cada pequeño detalle que se pueda apreciar (al menos para mí). No piensas en qué ocurrirá ni que rumbo tomarán esos encuentros, esos momentos efímeros. 

No voy a cerrar la entrada dando un consejo, ni mucho menos. Tan sólo decir que necesitaba de algún modo reflejar esto, aunque no he dicho ni la mitad de cosas que me gustaría (ay, estas musas donde andan metidas...). Esto es todo. 



miércoles, 25 de febrero de 2015

Planes improvisados


Cuando de repente
te surge un plan
que ni por asomo imaginabas
y las cosas ruedan
y se generan sonrisas
y la risa...

Cuando improvisas,
todo parece que es mejor;
dame un vasito de blanco afrutado
y regálame tu compañía.



(gracias)

martes, 10 de febrero de 2015

La crisis de los veintipocos.

Esta mañana iba en el coche, haciéndole de copiloto a mi madre. Cuando no conduces, te fijas más en detalles que no te detienes a mirar yendo al volante. Mientras íbamos por la avenida general de mi pueblo, vi a una chica no mucho mayor que yo (quizá uno, dos, o tres años) embarazada. He de decir que iba medio dormida, y sin desayunar porque me había hecho una analítica, por lo que mi estado alerta era nulo, ¿vale? Pues bien, volviendo al momento embarazada, fue ese instante en el que se abrieron mis ojos de par en par de los pares, muy grandes. “¿ESTÁ EMBARAZADA?” Joder, como si hubiese visto un alien. Ya sé que suena exagerado pero, fue entonces cuando me paré a pensar enserio lo que le dije a alguien unos días atrás y es que “solo me quedan seis años para los treinta”. SEIS. S-E-I-S. SEEEIIIS   Que alguien me despierte y me explique en qué momento voy a cumplir veinticuatro, si fue ayer cuando entré en la carrera (con veinte), si antes de ayer cuando me saqué el carnet (con dieciocho), si fue la semana pasada cuando aún estaba en la ESO (con quince-dieciséis), si fue el mes pasado cuando estaba en primaria aprendiendo inglés (ocho años, mi profe era pelirroja pero no recuerdo su nombre. Olía rico, tiene o tenía una perfumería). Sigo en stand by porque fue hace seis meses cuando supe lo que era leer (con doña Paula, en preescolar), y fue hace un año cuando nací.



He aquí mi “minicrisis” de los veintipocos. Que aún me queda un año y tres meses para cumplir un cuarto de siglo y ya estoy así. ¿Qué será de mí? Si mis amigos de treinta y pocos/muchos se llevan las manos a la cabeza diciéndome lo insuficiente que han hecho con su vida a esas alturas, miedo me da que yo, con diez años menos, no la sepa aprovechar. Visto y dicho así, he vivido un carajo. Queda mucha carretera por conducir, mucha rueda que quemar. Recuerdo mi "always twenty-one", y  aunque extrañe esa edad, lo mejor está por llegar. Fuerza de donde sea, y a improvisar.

by Adrián Glez Fotografía. Edición RCD.

jueves, 29 de enero de 2015

"O disparas o disparo
Pero vamos a dejarnos ya de duelos"

Y es que no sé si quiero ir o venir; no sé si quiero quedarme sentada mirándote como duermes o simplemente marcharme, dándote un beso en la frente y dejarte en medio del océano de tu cama bajo el nórdico de tus aguas. 

Estoy en esa etapa de mi vida en la que ser fuerte es la única opción que queda, a pesar del cansancio. Y el único amor que me queda es el que le regalo día a día a mis pacientes. No hay más. He notado que hasta a mis amistades les falta lo que siempre les dí, y siento que estoy agotada. Por más que busque en mis reservas de almacén, el stock está vacío. No he podido reponerlo, y sé que aún no podré. Hay que dejar pasar tiempo... Si tocas una herida abierta, no terminará de cicatrizar. Y aunque dicen que por algo o alguien que te ocurra no debes dejar que influencie en tu trato a los demás, aunque no quieras, ocurre. Dejas de dar el 100% porque no puedes, física y mentalmente, no puedes. 

Entonces es cuando entras en juego tú. Ni me exiges, ni te exijo. Solo existimos en esos momentos en el que uno se acuerda del otro, y chao. Como dice la morena. 

Ni quiero, ni no quiero. Que estés en mi vida. Que me dan un poco igual tus idas y venidas, porque es lo más parecido a sentirme libre sin miedo a que me aten y dejar de ser yo. Igualmente no soy yo del todo. Vamos, que ahora mismo me ahogo en una pura contradicción. Es lo que hay. Sin más.

No voy a negar que un mensaje me provoca una sonrisa. Ni que la excusa del café es la mejor para encontrarme con tus ojos. Y es que los lobos, por muy solitarios que parezcan, en el fondo anhelan juntarse con otros. Y formar manada. 

Yo no quiero una manada ahora. Hice el intento y no salió bien. Todavía duele. Luché por mi cachorro, sola. Tampoco pudo ser, y esto si que me ha dejado una gran herida. Ahora mismo, es la época de recorrer praderas sola, de adentrarme en bosques en busca de una pieza de caza para no morir de hambre. Todo sola. Porque hay momentos en la vida en los que se debe recorrer camino sin red de seguridad, aunque caigas y duela. Es típico tópico, pero cierto. 







domingo, 23 de noviembre de 2014

El primer amor

Seguramente al leer la entrada de mi blog se te ha ido la mente a recordar quién fue tu primer amor, ¿verdad? Quizá fue ese chico del cole que se sentaba a tu lado, cuando tenías 12 años...o aquella niña de clases particulares que no dejaba de mirarte de reojo mientras hacía sus ejercicios de mates... Quizá fue ya en el instituto, con 16: en aquellas tardes de biblioteca en las que se hablaba con la mirada y no con palabras. O quizá fue en el verano de tus 18, el gran verano de todo el mundo, en el que conociste a tu media naranja. Tal vez estés sol@ aún. O tal vez lo estés después de alguna que otra decepción. Sea como sea....deberíamos saber que el primer amor no está fuera de nosotros, sino dentro. Que para querer a otros, hemos de querermos primero. Que si no te admites con tus valías y tus fallas, nadie podrá hacerlo. Si no asumes quien eres y cómo eres, y te quieres tal cual, ¿pretendes que otros lo hagan?
De eso que las tardes de lluvia dan para pensar... Reflexiona.

¿Te quieres? 


viernes, 19 de septiembre de 2014

"...¿Yo? Reparto sonrisas =)"...

   Quizá esta entrada debería ir en mi otro blog, el que dedico a mi pasión desde hace casi diez años, pero es ahora cuando la disfruto. Sabía que quería serlo, que quería cuidar y dedicarme a otros cuando no pudiesen valerse por si mismo, y al final aquí estoy, en el cuarto curso de Enfermería. Qué rápido se ha pasado el tiempo. Y qué eterno se me hizo cuando tuve que luchar porque a la primera no pude, contra vientos y mareas, para poder llegar.

   Hace unos días, en las prácticas, tuve la suerte de conocer a un ángel terrenal, una paciente muy buena, de mirada azul cálida (sí, que el azul sea un color frío no quiere decir que no pueda hacer sentir calidez...), y con un brillo en sus ojos si hablaba de su bisnieta... No voy a perderme entre detalles, solamente quiero reflejar el efecto que causó en mi su persona, esa aura que desprendía a pesar de estarlo pasando muy mal. Hay personas que te llegan, y a mi ella me llegó. Bienvenida a mi; te regalo mi sonrisa para que te vistas con ella.


   Una vez me preguntaron cómo hacía para sonreír tanto, y más los lunes a las 8 de la mañana; o incluso al comienzo de un turno de noche que se prevee movidito en Urgencias... Y yo no sé, sale solo. Será porque amo lo que me gusta hacer. Y a la pregunta "¿tú que haces en la vida?", a la vez que sonrio, respondo con la frase de "¿Yo? Reparto sonrisas =)"










   Buenas noches...mañana toca repartir muchas, porque aunque para el resto de los mortales sea sábado, a mi me tocan doce horas de turno que no sé que me depararán pero...¿saben? Me muero de ganas de estar ahí.


martes, 12 de agosto de 2014

Agazapada


Mi intención era otra totalmente diferente a esta. En un mes lunar, desde la últmia Luna llena a la que casi aúllo, esa que me dijo que vendrían tiempos difíciles, he luchado contra la tormenta: he estado bajo el ojo del huracán y me he empapado calada hasta los huesos. Ayer, y anoche...esta nueva Luna llena transmitía otras cosas, esa energía de que todo irá a mejor aunque no de la noche a la mañana. Porque nada en esta vida es fácil y hay que luchar. Mi ángel particular, esa que llaman segunda madre aunque para mí fuera la primera, me enseñó a mantenerme fuerte y es por eso que en unos meses honraré esa enseñanza, para además así no olvidarla cuando sienta que no puedo más. 

Han sido tiempos difíciles. Bastante. Pero, ¿saben? Una guerrera (de la luz) no se rinde fácilmente. El campo de batalla me espera, y mi mejor arma es mi actitud y una enorme sonrisa. El resto...llegará solo. Y como siempre, improvisar.

Hasta pronto...!

martes, 1 de octubre de 2013

"No permitas..."

Sigue. Vamos. Adelante, como los elefantes. A pesar de la memoria y esos recuerdos. Sigue. Vamos. No permitas que nada ni nadie te detenga, lucha por lo que SUEÑAS, por lo que DESEAS. Poquito a poquito se escalan montañas; porque detrás de un paso viene el otro, y así...
Cuando creas que no vale la pena seguir y sea más cómodo detenerte y dejarlo pasar, ¡no lo hagas! Piensa, si has empezado por qué no continuar con algo que siempre deseaste. ¿Has cambiado de idea? O simplemente te sientes un poco más cobarde que ayer y crees que no puedes...¡¡qué no!! Que no permitas que ni si quiera tu mism@ se diga esas cosas. Porque si quieres, puedes. Busca objetivos, motivaciones; excusas no valen. A veces será más difícil que fácil, pero no imposible. No te permitas creer, no permitas que te hagan creer algo que no es cierto. Mira el cielo...ni él es el límite. El infinito...eso. Ni tampoco. Porque sólo por no saber dónde está el final has de parar antes. Sigue. Puedes dar más de lo que piensas. Mientras quieras darlo todo...podrás eso y más. Como dice un amig@ "GO GO GO". ¡¡VAMOS QUE NOS VAMOS!!



lunes, 27 de mayo de 2013

Entre montañas de apuntes.

Finales de mayo trae consigo la preparación de los exámenes que ya en muchos casos han comenzado o están próximos a producirse. La verdad que no sé el resto del mundo, pero lo que respecta a mí desaparezco bastante por el blog...¡¡no encuentro un momento para sentarme y escribir!! Eso sí, tengo ganas. Pero tampoco la musa aparece en medio de todo este estrés. Supongo que, como siempre, cuando me tome un respiro tras acabar con estas semanas de exámenes, tendré ese momento que necesito para sentarme y escribir. O simplemente, para sentarme. Y no hacer absolutamente nada.


lunes, 11 de marzo de 2013

¿Corazón que no siente?

Lo que no vemos...y lo que no sabemos. Imaginamos, y la mayoría de las veces lo hacemos más grande de lo que realmente es. Otras, en cambio...se acierta. Y, por una vez, quisiera equivocarme. Necesito que me digas que estoy equivocada. 

jueves, 21 de febrero de 2013

Dame Café. (Efímera)

   Me he despertado de la siesta algo agitada por un mal sueño, a pesar de en él estar de prácticas y haciendo lo que más me gusta en este mundo: cuidar personas. Pero claro, es diferente cuando quien está mal es alguien cercano a tí, con claridad no piensas (y en un sueño tampoco); el agobio y la angustia por Él me volvieron loca hasta el punto de despertarme cansadísima, porque claro, me recorrí todo el hospi de arriba a abajo, escaleras van escaleras vienen, plantas, muchas caras: ese médico de urgencias al que casi le tiro las historias al suelo, y también mi supervisora a la cual dejé con la palabra en la boca en mi búsqueda desesperada; me quedo con la mirada azul de ese niño con una férula puesta y su mamá con tristeza dibujada en la cara, y la planta de pediatría como si fuese una guardería. Ah, como no...Ella, tan fugaz como siempre con sus luces y su música, también en mi sueño. Y después de verla, al fin Le encontré. 

Estaba algo zumbada tras esta agitación, y nada más despertar lo primero que pensé fue "café". Y mientras lo preparaba una mala noticia llegó a mí: el chico rubito tímido de la sonrisa bonita ya no estaba entre nosotros; decidió marcharse y nadie sabe por qué. Cuando lo supe los recuerdos que tengo de él vinieron a mi mente como si de una película de fotogramas se tratase. El primero fue su sonrisa, en un recreo, hace ya algunos años...Ocho años hace de esa sonrisa, de ese recuerdo. También cuando me encontró por internet después de mucho tiempo de desconexión: la alegría que me produjo reencontrarnos. Y su profesión, ver las fotos y que me contase un poco...esa profesión que forma parte de mi vida porque me he criado entre ellos. 
Espero, colega, que estés donde estés te sientas bien: aunque no entendamos el por qué, por lo menos yo lo respeto, porque era lo que querías. DEP.

   Mi café me supo a gloria tras el pequeño momento de shock y el tener que asimilar un poco la noticia, pues a alguien más cercano a mí le ha tocado más de lleno y sé, sin verle, que está roto por dentro, al igual que todos los demás. Ánimo, no puedo decir nada más.

  De nuevo me planteo lo efímera que es La Vida, y que sólo estamos aquí de paso. Que hoy estamos y mañana es otro día. Hace un año también se fue un pequeño ángel, no porque quisiese sino porque su corazón dijo "hasta aquí". Sean cuales sean las razones por las que alguien se va, sea elegido o no...nunca son suficientes para los que nos quedamos aquí. Supongo que muchos, como yo, hemos pensado alguna vez  que es injusto, que se podría haber hecho más, por qué ocurrió así, por qué no se anticipó... Pero si algo está de pasar de algún modo, así será. O eso creo. Que todo, todo...pasa por algo.


p.d: firme, y saludo hacia el cielo. Y una ligera sonrisa, aunque no tan bonita como la de ese chiquillo rubio.